Revuelto

Indio, el rey de los rotos. La calle y los nadies

La muerte del Indio Solari convocó un mar de gente a las calles y Revuelto Gramajo lo registró desde adentro. El comentario de apertura traza una línea clara: lo que irrita a ciertos sectores no es la fama ni el dinero del músico, sino que su música tome la calle, que el lumpenaje embrutecido —como ellos lo llaman— se movilice, llore y cante junto. En el medio, Agustina, ricotera entre la multitud, lo dice con una sola frase: se murió el dios de los rotos. El cierre lo pone la Orquesta Típica La Vidú con su versión de Esa estrella era mi lujo — porque hay dolores que solo la música sabe nombrar. 🗓 Revuelto GramajoTodos los contenidos los encontrás en www.revueltoradio.com.ar Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. ➤ Ayudanos a sostener Revuelto sumándote a nuestro sistema de suscripción. Cada aporte es fundamental para apoyar este proyecto autogestivo. https://revueltoradio.com.ar/banca_a_revuelto/

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Femicidio e impunidad en Junín de los Andes

Un jurado popular encontró culpable a Jorge Linco, lo declaró femicida y le impuso prisión perpetua. Aun así, las juezas Carolina González y Laura Barbe le otorgaron prisión domiciliaria. Paula, de la Asamblea de Mujeres y Disidencias de Junín de los Andes, denuncia la decisión y la atribuye a vínculos económicos y manejos poco claros. La conversación ocurre a menos de una semana de la 11° movilización nacional Ni Una Menos, en un contexto donde se registra un femicidio cada 31 horas. El caso de Mabel Mena, acuchillada por su pareja, se convierte en emblema de una impunidad que no cede ni cuando la justicia ya habló. 🗓 Después de la DerivaTodos los contenidos los encontrás en www.revueltoradio.com.ar Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. ➤ Ayudanos a sostener Revuelto sumándote a nuestro sistema de suscripción. Cada aporte es fundamental para apoyar este proyecto autogestivo. https://revueltoradio.com.ar/banca_a_revuelto/

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Lada: «En Chubut tenemos la maldición de la abundancia pero le decimos ‘NO’ a la megaminería»

Pablo Lada, activista y comunicador ambiental del Movimiento Antinuclear de Chubut, traza el mapa de una disputa que no es nueva: una provincia que prohíbe la minería metalífera a cielo abierto y que hoy enfrenta una presión renovada para habilitar la extracción de uranio. Detrás del avance, dice Lada, se combinan la demanda internacional disparada por los conflictos en Ucrania e Irán y un gobierno nacional que entrega el país en bandeja. Sin embargo, Lada no lee el panorama como derrota inevitable. Advierte que el gobernador Ignacio Torres sabe que aprobar la explotación sería el fin de su carrera política, y recuerda que Chubut tiene historia en esto: el 17 de junio se cumplen 30 años de la Gran Marcha Gastre, la movilización que en 1996 frenó la instalación de un basurero nuclear en el norte de la provincia. 🗓 Después de la DerivaTodos los contenidos los encontrás en www.revueltoradio.com.ar Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. ➤ Ayudanos a sostener Revuelto sumándote a nuestro sistema de suscripción. Cada aporte es fundamental para apoyar este proyecto autogestivo. https://revueltoradio.com.ar/banca_a_revuelto/

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Pérez Esquivel: “La privatización de Aysa es parte de un modelo de entrega”

Leonardo Pérez Esquivel, integrante de la Asamblea Barrial de Beccar en Espacio Intercuencas, explica la pelea contra la privatización de Aysa y la ubica en un marco más amplio: el de un modelo que renuncia a la gestión soberana del agua en favor de las grandes corporaciones. Hijo del Premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel advierte que lo que está en juego no es solo una empresa sino el derecho humano al agua. La privatización de Aysa no llegó sola: fue habilitada por la Ley Bases y reforzada por el DNU 493, que suprimió el reconocimiento del agua como derecho humano y flexibilizó los controles de calidad para reducir costos a la futura concesionaria. Un debate que, según Pérez Esquivel, conviene leer como parte de un proceso mayor de saqueo y entrega. 🗓 Después de la DerivaTodos los contenidos los encontrás en www.revueltoradio.com.ar Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. ➤ Ayudanos a sostener Revuelto sumándote a nuestro sistema de suscripción. Cada aporte es fundamental para apoyar este proyecto autogestivo. https://revueltoradio.com.ar/banca_a_revuelto/

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Femicida suelto en Junín de los Andes: ¿quién se hace cargo de la próxima Agostina?

A días del Ni Una Menos, un femicida condenado a perpetua fue beneficiado con prisión domiciliaria en Neuquén. La Asamblea de Mujeres y Disidencias de Junín de los Andes acompaña a la familia de Mabel Mena y denuncia lo que el sistema judicial no quiere ver. Una semana después de ser declarado culpable por el femicidio de Mabel Mena, Jorge Linco fue beneficiado con prisión domiciliaria en una vivienda del paraje El Sauce, en las afueras de Junín de los Andes (Neuquén), por decisión de las juezas Carolina González y Laura Barbe. La medida fue tomada apenas días después del femicidio de Agostina Vega, asesinada por Claudio Barrelier, quien había recuperado la libertad tras permanecer detenido durante 20 días por un episodio de violencia contra otra mujer. Aunque resulte imposible saber qué habría ocurrido en otro escenario, es probable que Agostina siguiera con vida si la Justicia no hubiera autorizado la excarcelación de Barrelier mediante el pago de una fianza. La pregunta, entonces, vuelve a imponerse: ¿quién asume la responsabilidad de decisiones judiciales que terminan costándole la vida a una mujer cada 31 horas? “A días del Ni Una Menos, nos encontramos con un femicida suelto porque se le otorgó la domiciliaria a Jorge Octavio Linco, a pesar de que un jurado popular lo encontró culpable de femicidio y lo condenó a prisión perpetua”, denunció Paula, integrante de la Asamblea de Mujeres y Disidencias de Junín de los Andes, en el programa Después de la Deriva. El 7 de junio de 2025, Linco hirió con un arma blanca a un hombre identificado como M.D.G.T., provocándole una lesión abdominal. Luego atacó a Corina Mabel Mena con una puñalada en el tórax que le perforó el corazón y le causó la muerte. “Cuando Mabel llegó al hospital ya no había manera de ayudarla. Para evitar una condena más severa, la defensa argumentó que Linco no era consciente de sus actos. Eso es completamente falso. Después de asesinar a Mabel y herir a la otra persona, se dirigió a su domicilio, evitó las cámaras de seguridad para no ser detectado por la policía caminera, limpió el cuchillo, pidió un taxi y llamó a su hermana para decirle que ‘se había mandado una cagada’. No hay dudas de que sabía perfectamente lo que había hecho”, sostuvo Paula. La Asamblea de Mujeres y Disidencias, que acompaña a la familia de Mabel, denunció además que “durante todo el proceso se revictimizó a la familia” y advirtió sobre los riesgos de la prisión domiciliaria. “La vivienda donde Linco cumpliría la medida está en medio del campo, a menos de 20 kilómetros de la frontera con Chile. Eso nos mantiene en alerta porque ya intentó fugarse”, señalaron. Otro factor que preocupa es la cercanía de la feria judicial. Según Paula, “si esta domiciliaria no se revierte rápidamente, podría pasar mucho tiempo fuera de la cárcel”. Más allá de las razones particulares que llevaron a las juezas Carolina González y Laura Barbe a conceder el beneficio, la activista consideró que la decisión se inscribe en un contexto más amplio. “Estamos atravesando un avance de las derechas que impacta especialmente sobre los territorios y sobre los territorios-cuerpos de mujeres y disidencias. Esto forma parte de una política. De hecho, se está encubriendo mucho de lo que ocurrió en el caso de Agostina, y eso no está desconectado”, afirmó. Paula describió que en ambos casos existen “instituciones que deberían garantizar justicia y no lo hacen. No cuidan a las víctimas ni a sus familias, muchas veces no reciben las denuncias y, en el caso de la familia de Mabel, el manoseo ha sido constante”. Durante el juicio, familiares y allegados describieron múltiples conductas violentas de Linco: perseguía a Mabel, controlaba su teléfono celular, la agredía verbalmente y la fue aislando progresivamente de su entorno. “Por eso es tan importante hablar de estas situaciones. Hay señales que pueden alertarnos y que van construyendo el camino que termina en un femicidio”, remarcó. Finalmente, Paula aseguró que este reclamo no es sólo de la familia, o de las mujeres: “Como pueblo necesitamos que se entienda que asesinar a una mujer es un delito que no puede tolerar la prisión domiciliaria”, concluyó. Mientras las familias de las víctimas reclaman justicia, la pregunta sigue abierta: cuántas alertas ignoradas, cuántas denuncias desoídas y cuántos beneficios concedidos serán necesarios antes de que el sistema asuma el costo de sus propias decisiones. Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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Para que cambie el viento

Acerca de “LA NIÑA SOBRE UN ALTAR”, de Marina Carr, dirigida por Oscar Barney Finn TUNEAR LA VELETA Los dioses se han ido. Andan perdidos por los camarines, debajo de las butacas de los espectadores, detrás del pescuezo de una escultura caída por culpa de un mal soplo. Algo en el gesto adusto y severo de Agamenón lo delata: no hay intervención divina en la dirección del viento, son los hombres quienes ajustan el sentido de la veleta. Invocan a los dioses, al destino o a la necesidad colectiva para legitimar lo que no pueden ocultar sus rostros. Llevan los dientes por fuera de la boca. No muerden para alimentarse, alimentan su furia a puro morder. A cada mordisco, una mutilación. A cada dentellada, Ifigenia vuelve al sacrificio. La tragedia está condenada al eterno retorno. Algunas niñas son hijas de reyes. Otras, muchas, viven en los suburbios. Hay Ifigenias de clase media, esclavas a tiempo completo vestidas de princesas, o adolescentes maquilladas de un lúgubre silencio. Hay Ifigenias descuartizadas en descampados. Hay brazos y piernas que en lo oscuro buscan un reencuentro en un organismo vivo, algo para ensamblarse al mundo desde la raíz. Hay Ifigenias brillantes y opacas. Hay ruinas de la voz joven que reclaman su futuro y futuros en ruina que aún reclaman redención. Las penumbras no se combaten con saberes ni títulos. La ausencia no puede ser doblegada por ninguna razón. Hay Agamenones, muchos Agamenones disfrazados de caballeros, camuflados en buenos modales y en metas loables en público, y agazapados en privado sobre reinas mustias en tristes tronos. Hay mucho Agamenón suelto en los techos, dale y dale tunear la veleta para que el viento sople, siempre del lado de la guerra. CARTOGRAFÍA DE UN VIOLENTO En la tradición clásica, el sacrificio de Ifigenia suele aparecer como el precio a pagar para motorizar la historia. En “La niña sobre el altar”, el aura del mito se derrumba y expone lo que la epopeya vela: el grito de una madre, el cuerpo de una hija ofrecida al poder, la devastación sembrada cuando la batalla todavía no ha comenzado. Un fantasma recorre el escenario. Es una herida antigua, cuyo tajo abierto hace sangrar sin pausa el fondo de la escena. Es una silueta joven, cuya presencia crece al eco de una frase dicha como quien acomoda una manta sobre una niña dormida, aunque en su reverso ya espera la mortaja: “Déjenla dormir. Pueden bañarla por la mañana”. Así, todo comienza, casi durante un día cualquiera en la cotidianeidad de una familia. Clitemnestra debe hacer dormir a sus bebés, Orestes y Electra. Agamenón, cuidadoso, advierte: no hablemos delante de la niña. Se trataría de los Ingalls de la realeza, si no fuera que el cuerpo de Agamenón se presenta como un atlas de violencia, una superficie donde se inscriben acontecimientos políticos, familiares y bélicos. La nueva cicatriz en el cuello, la herida bajo el ojo, el puño hinchado y los nudillos borrados por el moretón componen una cartografía de daños. Cada marca señala un episodio, el cuerpo narra no solo el daño que padece el rey, sino el que asesta sobre quienes lo rodean. Así, la figura de Agamenón ha dejado de ser transparente para convertirse en archivo y en un espejo. Lo que sucede en el mundo se deposita y refleja sobre un mapa de huellas con contornos humanos. RASGAR EL TIEMPO La obra abre y cierra el diafragma del tiempo. Un instante, estamos junto a Agamenón, y vemos el moretón oscurecerse sobre los nudillos; al siguiente, una voz se vuelve hacia la sala y el relato cambia de escala. Grecia ya no queda lejos. Las épocas se pliegan unas sobre otras como transparencias. El pasado no antecede al presente: lo atraviesa. Y si la propuesta es bifronte en lo temporal y en lo espacial, también lo son algunos de sus personajes: Clitemnestra no es simplemente la madre cuidadora que luego se endurece. Desde el inicio, el cuidado está armado. La guerra todavía no empezó, pero ya habita el lenguaje: Tú y tus tratados. Hay que vendar esa herida y ese corte bajo tu ojo está infectado, hay que curarlo. Esto es una locura. La guerra ni siquiera comenzó y ya eres una ruina andante. ¿Qué bastardo te atacó? Voy a cortarle la columna con mi hacha. La mano que venda y la que mata se indistinguen. En Clitemnestra, proteger ya es combatir. Su amor no aparece como refugio frente a la violencia, sino como una de sus metamorfosis. La coraza de oro que salva a Agamenón es también el símbolo de esa extraña unión entre amparo y guerra. UN ROSTRO DE NIÑA, MANCHADO DE TIERRA Y LÁGRIMAS: Ifigenia muriendo en mis brazos, nubes negras surcando el mar plateado, el viento arrecia, la lluvia salpica y los cielos se abren. Ifigenia se retuerce, se está ahogando. Agamenón, de rodillas, lucha para quitarse la máscara, con el collar de ella en la mano. Ocurre, entonces, una inversión brutal. Mientras Clitemnestra habla desde la imagen- el cuerpo de Ifigenia, el mar plateado, la tormenta, la niña ahogándose- Agamenón habla desde el poder. Ella permanece en la escena del sacrificio; él ya se encuentra en la escena de la coronación. Y una procesión de mujeres se abre paso entre los hombres aterrados. Clitemnestra abandona el altar derrotada, pero al mismo tiempo adquiere una dimensión casi sobrenatural: los guerreros no temen sólo a una madre en duelo, sino a la maldición que camina con ella. Y, mientras el cadáver de la hija todavía está caliente, Agamenón contempla cómo los reyes se inclinan para besarle los pies. La sangre derramada se transforma en autoridad. El altar, sin transición, se convierte en trono. LA ESCLAVA LIBRE La misma que gritó, Que nunca lleguen a Troya y, si por alguna artimaña del destino lo hacen, que nunca regresen, que mueran allí, aullando, diez años después, al regreso de Agamenón, exclama: Mi señor, mi señor, rey de reyes, estás a salvo, has vuelto a casa, has vuelto a ganar,

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Chamamé Club

Homero Chiavarino conduce un viaje semanal por la música del litoral: sus pioneros, sus nuevos sonidos y todo lo que el chamamé guarda como seña de identidad de un pueblo. Para escarbar en la tradición, reconocerse en ella y escuchar cómo los ríos, el monte y el paisaje siguen hablando en la música de hoy. 🗓 Chamamé ClubTodos los contenidos los encontrás en www.revueltoradio.com.ar Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. ➤ Ayudanos a sostener Revuelto sumándote a nuestro sistema de suscripción. Cada aporte es fundamental para apoyar este proyecto autogestivo. https://revueltoradio.com.ar/banca_a_revuelto/

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Cuando la denuncia se vuelve en contra. Justicia, género y el costo de hablar.

Sonia Tessa es periodista feminista, referente en Rosario y una de las voces más consistentes en la cobertura de géneros y derechos humanos en Argentina. Desde Rosario 12, Las 12 y Radio Nacional Rosario construyó durante décadas una mirada que incomoda y que nombra lo que otros medios prefieren ignorar. En esta columna de El Desconcierto, Tessa aborda un fenómeno que crece y preocupa: las denuncias falsas, los costos familiares que recaen sobre quienes se atreven a denunciar, y una justicia que no siempre pesa igual para todos. Una conversación necesaria sobre el reverso oscuro del sistema que debería proteger. 🗓 El DesconciertoTodos los contenidos los encontrás en www.revueltoradio.com.ar Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. ➤ Ayudanos a sostener Revuelto sumándote a nuestro sistema de suscripción. Cada aporte es fundamental para apoyar este proyecto autogestivo. https://revueltoradio.com.ar/banca_a_revuelto/

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Tomasa y Benito. Los Rockan. Arte, música y juego para las infancias.

Tomasa y Benito son Los Rockan, un proyecto que mezcla música, teatro, humor y juego en propuestas pensadas especialmente para las infancias. Cantan, actúan y despliegan una creatividad que hace de cada momento cotidiano una oportunidad para el arte. Un contenido amoroso y lleno de recursos para chicos, familias y talleristas que buscan nutrir la imaginación desde el juego compartido. 🗓 Cantá en la duchaTodos los contenidos los encontrás en www.revueltoradio.com.ar Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. ➤ Ayudanos a sostener Revuelto sumándote a nuestro sistema de suscripción. Cada aporte es fundamental para apoyar este proyecto autogestivo. https://revueltoradio.com.ar/banca_a_revuelto/

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OLAVARRÍA. O EL VACÍO

La emoción colectiva se siente en la inteligencia del cuerpo. Es un sudor antes de las ideas, es una idea que llora, que desespera antes de volverse concepto. Que abraza las palabras que le hicieron sanar, resuena con una voz. Se entristece con la muerte de un tipo que estuvo presente en tantas cocinas y dormitorios y fiestas, y al que la mayoría jamás vio más cerca que desde el cuerpo múltiple de un pogo. La emoción colectiva nunca miente. Vayan estas palabras, escritas por Ramiro Gallardo, hace unos cuantos años, para ilusionarnos con esta comunión. Si es en la tristeza, puede ser también en la alegría. Rituales: sobre el último recital del Indio Solari. Por Ramiro Gallardo Olavarría estaba envuelta por una niebla propia. Autogestionada. Rara. Como la escenografía de un sueño precario. La parte de atrás de la vida normal. Lo sucio y lo exuberante. Nos permitía ser felices. A todos. * Fragmento de «Olavarría», crónica incompleta de Esteban Serrano Brindamos con la décimo cuarta cerveza, es de noche, las calles de Olavarría explotan de gente. No fue fácil encontrar este sector de suelo libre: los lugares en los que puede hacerse un asado están casi todos ocupados. Vale todo, desde los que amontonan unos cuantos hierros e improvisan una parrilla a quienes llegaron en casa rodante, con sillas, mesas, toldos, un buen chulengo. A esto hay que sumar los cientos de puestos que armaron los vecinos para ofrecer empanadas, paty, bondiola, lomito, milanesa, agua caliente, vino, hielo. Chorizo del Indio, birra fría como culo de pingüino, Panchos Fantasma, Licuados Pantera, Vamos a volver. Nuestro brindis es por haber llegado, por sentarnos alrededor de un fuego, salir un fin de semana, juntos, detrás del Indio, aunque es mucho más que venir a ver al Indio: es calle, rock, fiesta popular, caminar y caminar, dos chicas bailando pogo entre treinta y cinco pibes, cerveza que cae como una lluvia de verano, la ruta, banderas, cantar como locos, volver a hablar de ciertas cosas, reírnos de nosotros mismos, dormir en cualquier lado, ji ji ji. Esa noche, en Olavarría, hablábamos cosas para la posteridad, para trascender, para Dios. Vicios católicos. Como si nos hubieran estado filmando. De chico creía que Dios me grababa las 24 horas y que, cuando hacía falta dirimir alguna cuestión, se sentaba a ver mi película.* Ahora que no toca más, ¿cómo vamos a llenar ese vacío? LA RUTA. NOS MERECEMOS BELLOS MILAGROS Se hacía de noche y los autos embanderados o tatuados de plotter se multiplicaban. Marchaban como un cardumen regando frases ricoteras. Marcas de la vida de la tribu, un discurso con velocímetro. Decenas de versos se pasaban unos a otros zigzagueando por los dos carriles de la ruta.* Peregrinar es errar, vagar, huir, atravesar. Ir con otros hacia un sitio cualquiera, el punto de llegada no importa demasiado: el creyente que, en la Baja Edad Media, hacía el Camino de Santiago, le dedicaba mucho más tiempo al trayecto que a visitar la cripta con los restos del apóstol o abrazar su estatua. El destino es la zanahoria, pero lo que te transforma es el camino. ¿Qué ofrendas llevamos a la misa ricotera? ¿Cuáles son nuestras promesas? Avanzábamos felices. Comíamos pizza y tomábamos cerveza. Éramos el pueblo elegido. Escapando. Gris, inmensa, una cinta de Moebius moderna y asfaltada nos transportaba. Con la baba reflejo y espejismo vibrando en un inalcanzable punto de fuga.La ruta era un túnel verde de árboles desparejos. Un techo incompleto, frondoso, que se me desarmaba en los ojos cuando lo miraba.  Parábamos a mear cada 20 kilómetros. Flameaban nuestros pitos, de nuevo jóvenes, al costado de la ruta.En el auto escuchamos el mismo tema del Indio durante más de una hora: “Pabellón Séptimo”. Mauro ponía pause a cada rato para explicar o interpretar los versos. Es un teórico. El Gallo dijo que el significado del tema era re sabido, que había leído en muchos lugares la misma interpretación, casi científica, de la letra. Al rato admitió que la información provenía de una nota de Página/12. Jorge lo trató de boludo: Mauro, de burro. Nos quedamos callados, un momento, escuchando. Notamos que lo que había dicho el Gallo no era tan boludo ni tan burro. Agrandado, interrumpió el silencio señalándonos con su dedo esquelético de vieja cosechera: ¡vieron forros, se los dije!. No le contestó nadie. Tenían razón. Él y su diario.Bajó la euforia. Escuchamos la canción, una vez más. Se congeló el silencio y nos encadenó el relato. Mauro se pasó la mano por el brazo: —se me puso la piel de gallina, boludo—. Me hice el gil, le contesté que aflojara. Me agarraron unas tremendas ganas de llorar.El Gallo ya no se reía más. Miraba por la ventana, jugaba con un nacho de queso y con el seguro de la puerta.* EL ACAMPE. LA CALLE. PEREGRINOS Por 200 pesos aseguramos dos noches de sueño protegido, en pleno centro, en el salón de usos múltiples del club F. C. Ferrocarril Sud de Olavarría. Cuando llegamos, ya había 15 bolsas de dormir, cuatro carpas sin estacas y tres colchones inflables. El lugar ofrecía dos baños de uso común, higienizados periódicamente por la mismísima Comisión Directiva. Nos confiaron, además, la existencia de un baño oculto. En una ciudad que colapsaría, teníamos bastante.En el hall, dos viejos envueltos en frazadas se peleaban por ver a quién le tocaba ir a buscar agua para el mate. Escuchaban “Maná”. Vendían pajaritos de juguete. —Son tuqueras, nabo— me explicó más tarde Jorge.El lugar tenía el tamaño de una cancha de básquet, bastante grande. Sobre el escenario de madera del fondo una familia había instalado su carpa: era lo más VIP a lo que se podía aspirar. Sobre las paredes laterales caían unas cortinas claras, sucias y pesadas. Nos instalamos cerca de la entrada, a la derecha. Pusimos nuestras 5 bolsas de dormir, perpendiculares a la pared, vecinas a las bolsas y a los cachivaches de los vendedores de tuqueras.* Camino hacia ninguna parte, mato el tiempo,

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