Recuerdo cuando, hace varios años hicimos esta nota. Yo me senté a su lado y ella trajo el cuaderno con los poemas de Alejandro. Tocá,Gaby, tocá, me dijo. Y estuvimos ahí, los tres, porque la escritura era la huella del cuerpo de su hijo. Hoy te escribimos para instalar tu presencia una y otra vez. Gracias, Taty. Y hasta siempre. Todo al 17 “Si la muerte me sorprende/de esta forma tan amarga, pero honesta, /si no me da tiempo a un último grito desesperado y sincero, /dejaré el aliento, el último aliento, para decir te quiero.”Alejandro Almeida Miren, este libro que acabo de recibir, es de Julián Scher. Trata sobre los desaparecidos de Racing. Es la primera vez que sale un libro de este tipo. Cuando se cumplieron, creo que treinta años, del Mundial, el padre de Julián me hizo una entrevista con Villa, el jugador. Era la primera vez que le hacían una entrevista a una Madre con un jugador… ¡Después me contaba Villa que tenía un miedo…! Me acuerdo… salió en Clarín. Esto fue hace mucho tiempo, y ahora el hijo, Julián Scher, empezó a investigar a todos los desaparecidos de La Academia. Nicolás Sada, un Anartista, está escribiendo una nota, entre otras cosas, sobre algunos futbolistas desaparecidos, siempre de equipos chicos. Nosotros pensamos que no se hablaba mucho de los desaparecidos del fútbol porque la mayoría no eran de River ni de Boca. Se va a presentar ahora el libro de Julián, el 12 o 13 de junio. El otro día estuve en la Feria del Libro, con Carlitos Ulanovsky, presentando el libro de Hugo Soriani, “Los días eran así”. Carlos se sentía re contento con la aparición del libro de Julián, porque él es de Racing. Aparte no sabía que mi hijo, Alejandro, también. El trabajo de Julián hace muy bien, hay que mostrar que los chicos, los desaparecidos, eran pibes comunes -entre otras cosas- hinchas de un equipo de fútbol. Nos recibís con un libro en la mano, parece que los libros son muy importantes para vos, ¿y la escritura? ¡Yo no soy escritora! Hace poco estuve en San Juan y me presentaron: “Fulana, escritora” ¡Y yo no soy escritora! Pero tenés una relación con los libros. ¡Ah, sí! Me encanta leer. Yo era de las que decía: “jamás voy a tener una tablet con libros adentro” ¡Pues la tengo! ¡Estoy fascinada! Lo mismo me pasaba con el celular, hasta que mi hija me dijo “Mamá, tomá, porque no sé nunca donde mierda estás, ¡nunca te encuentro!” y me dio un celular. EN EL VIENTRE DE UN MUEBLE “Te voy a escribir/ mi canto, mi ser/mi persona/ tu nombre/ mi ayer/ mi afán de vivir/ mi hoy de papel/ que se borra” Alejandro Almeida Te vimos arengando a la gente el otro día, en la Plaza de los pañuelos, contra el 2×1. Después, cuando todos estábamos ya arruinados de cansancio, estabas en C5N con Sylvestre. Y, después, en lo de Navarro. Muchas veces me preguntan de dónde saco fuerzas… De ustedes las saco, de la gente. Porque uno da, ¡pero lo que recibe…! Cuando vos vas a algún lugar y ellos te escuchan, se emocionan, te apoyan. Yo siempre digo que no me reconocen a mí, sino a todas las Madres y, sobre todo, a nuestros hijos. Porque existimos por ellos. ¿Alejandro se te multiplica en toda esta gente? Totalmente. Son los treinta mil, porque ¿qué chica o chico de esa generación no sentía y pensaba como Alejandro? Algunos lo habrán expresado de una manera, otros de otra. Mirá, en ese mueble, encontré la agenda de teléfonos de él, ahí estaban sus poemas. Leímos por ahí que vos sentiste que algo grave pasaba, porque Alejandro siempre te dejaba una notita y ese día no la dejó. Ese día no hubo escritura, desapreció la letra de Alejandro… Exacto. Cuando Alejandro no venía a dormir, me ponía una nota. Y, cuando ese día, me pongo a buscar y no encuentro nada, me encuentro la agenda de teléfonos. En las últimas veinticuatro hojas, estaban los poemas. Eso fue el 17 de junio, él vino y me dijo: “mamá, mañana no voy a trabajar porque tengo un parcial.” Después agregó: “esperá que ya vengo”. Y eso fue lo último. Al otro día, encontré la agenda. Cuando leí los poemas, recién empecé a conocer otra faceta de Alejandro. Porque yo era gorila antiperonista, tenía pelos por todos lados. Ahora no soy más gorila, ¡me afeité hace rato! Por eso, cuando Alejandro me abrazaba, me decía: “esta gorilita de mierda y, sin embargo, la quiero”. Yo me reía, no entendía nada. Él no me contaba nada, me preservaba, me cuidaba, ¿viste? Una vez, sobre una tabla de planchar, encontré una estrella dibujada con una birome y dije “Ale, ¿esta es la estrella judía? ¡Era la del ERP! Lo único que yo sabía de política es que era antiperonista. Ahora me afeité, pero tampoco soy peronista. No hablo como Madre ni institucionalmente. Hablo yo, ciudadana. Para mí hay un antes y un después con los Kirchner. Néstor fue el primer presidente que tomó los derechos humanos como política de Estado, entre otras cosas, logró anular las leyes de impunidad. Los poemas aparecen el día en que Alejandro desaparece. No hubo nota, pero su escritura esperaba en ese mueble. En ese momento sale a la luz este libro. Sí, claro. Fijate vos que pasaron treinta años y todos los amigos me decían “Taty, esos poemas…” Y yo, que no los voy a publicar, que son de Alejandro. Pero, después, las Madres todas entendimos que nuestros hijos ya pertenecen a la historia y hay que compartirlo. Y qué mejor, en este caso, a través de la poesía de Alejandro. Y así lo han conocido y así la gente se vuelve loca, no puede pensar que tenía veinte años… Y empezó antes a escribir porque, cuando escribe el poema sobre Trelew él tenía 17 años. Cuando se inauguró el museo del aeropuerto viejo en Trelew fue impresionante. Fueron cantidad de presos
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