El disco arranca en la medianoche del oeste: «Las calles rotas, se escuchan tiros del otro lado de Alvear». La Avenida Alvear de Caseros —la que une el Hospital Posadas con la cancha de Almagro, que pasa por el mercado y conecta la villa Carlos Gardel con Fuerte Apache— traza el mapa afectivo y social de este disco debut. Un territorio que el tango casi nunca miró de frente.
Troylo Delay se formó en 2023 con una apuesta clara: hacer tangos con letras sobre lo que pasa ahora. Su nombre homenajea al cuarteto de Aníbal Troilo y Roberto Grela —ese sonido de los ’50 que aquí resuena como un eco, como un delay— aunque la mirada apunta al presente más crudo. Oscar Fernández en la voz, Álvaro del Águila en bandoneón, Jorge Montt en guitarra, Hernán Paglia en contrabajo y Nacho Cabello en guitarra, composición, letras y arreglos construyen diez piezas —milongas, tangos, tango canción— que cobijan personajes y situaciones de ese conurbano de límites imprecisos que entra y sale en barrios porteños como Liniers, Boedo o Mataderos.
Hay en Nacho Cabello una pluma afilada. La de quien anda las calles y sabe contarlas desde adentro, poniendo la poesía en historias invisibles que cada tanto aparecen en los policiales de los diarios. «Sobra hierro en las calles de mi barrio, sobra hierro, falta pan». Las imágenes suenan crudas y reales en esta mirada tanguera: un territorio que solemos asociar a la cumbia, el rock o el trap, pero que contiene también la cadencia y la poética del tango en su ADN. Hernán «Cucuza» Castiello, Alfredo Piro Rinaldi, Tita Print y Leonardo Pastore ponen su voz a esas historias oscuras, con la mugre, el hastío, el laburo y la esperanza que dan vida a ese conurbano profundo.
El personaje que transita el disco se toma un tren, un colectivo, mira la vida. Y los tangos del conurbano cuentan de dónde vienen esas historias, y cómo conviven con tantas otras que todos los días apuestan a seguir adelante.
Ale Simonazzi
Troilo Delay









