«Los pueblos siempre pueden transformar la historia». Frase central de Tesoro, gato de Juan Saraco que abre el disco y tiene a Susy Shock en recitado. Reafirmación de identidad de una banda que hace años viene construyendo un espacio de encuentro en la poesía, el compromiso y la creación. Duratierra tiene nuevo disco y eso es siempre una buena noticia. La Patria Viva es el segundo capítulo de “El Folklórico”, la saga que abrieron en 2024 con A los amores . La continuidad se siente: la misma exquisitez en los arreglos y en la ejecución que venimos disfrutando en discos anteriores (Floralia, Enobra, Cría, el EP Trinchera) vuelve a estar presente.
La mayoría de las catorce canciones llevan la firma de Juan Saraco, compartida en varias con Micaela Vita o con Valen Bonetto, que también aporta temas propios. Es una poesía que actualiza nuestro cancionero popular surcando gato, chacarera, huayno, zamba, milonga y estilo. El disco se grabó entre mayo y junio de 2026 en Buenos Aires —en Mawi Road, PapetGroove, Estudio Quark y Bonyface Studio—, con mezcla y masterización de Facu Rodríguez y la producción de Duratierra junto a Tatu Estela y el propio Rodríguez, bajo el sello independiente de Quark Records. El sexteto lo conforman Micaela Vita en voz y coros, Juan Saraco en guitarra criolla, acústica, eléctrica, requinto cuyano, guitarrón y coros, Nicolás Arroyo en percusión, coros y voz, Tomás Pagano en bajo acústico, eléctrico, guitarrón y requinto, Valen Bonetto en guitarra criolla, eléctrica, ronroco, coros y voz, y Martín Beckerman en percusión, requinto y coros.
El grupo define este trabajo como una “crónica emocional de nuestros días”, un modo de nombrar los sentires que atraviesan a esta Patria y, al mismo tiempo, de invocar la esperanza. Esa tensión entre señalar a quienes la traicionan y sostener la certeza de que los pueblos llevan consigo la fuerza para cambiar su historia, es la energía que recorre todo el álbum, desde la composición hasta la producción. Las voces de Vita y Bonetto se entreveran con una diversidad de invitadxs que funcionan como una pequeña constelación alrededor de la banda: la ya mencionada Susy Shock en recitado, las voces de Noelia Recalde, Diego Cortez, Federico Nicolao, Cucuza Castiello y Liliana Herrero, Pablo Farhat en violín, Federico Siksnys en bandoneón, Clara Presta y Emiliano Greco en piano. Cada unx aportando su intención y su color a las músicas de Duratierra.
Ese cruce entre lo íntimo y lo colectivo se nota en temas como “Qué le pasa a mi patria”, escrita por Bonetto, plantea el interrogante del título como una herida abierta: qué pasó con las palabras propias, con una libertad que hoy parece encapsularse en el aislamiento. En la milonga “Las sartenes”, las voces de Vita y Cucuza Castiello recorren la identidad nacional a través de la comida, el asado, las recetas regionales, el mercado, sin esquivar la paradoja de fondo: la desigualdad que hace que, en un mismo territorio, convivan la abundancia y la necesidad. Y en “A los hombres rotos de la Patria”, una de las piezas más profundas y emotivas del álbum, la mirada se corre del individuo que fracasa al sistema que expulsa: no es una falla personal, es una estructura que rompe. El disco cierra con el huayno que da nombre al disco, nada menos que con Liliana Herrero afirmando con Micaela Vita que «a cada paso anda la Patria viva». La canción, y todo el disco, sostiene que la reparación, si llega, va a ser colectiva y desde abajo.
La Patria viva es un disco hermoso y necesario para quienes creemos que hay que cambiar este presente y construir una Patria que nos incluya a todxs, moleste a quien moleste. Intentar esa construcción con canciones bellas y nuestras ya es, de por sí, un buen comienzo.
Ale Simonazzi









