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Corazón de perro – Dolores Solá

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    Fuerte y al medio arranca Corazón de perro, el debut de Dolores Solá como compositora «propia» en formato de disco solista. Abre con «Qué dirá el Santo Padre», una de las canciones testimoniales más punzantes de Violeta Parra, escrita tras el fusilamiento del dirigente comunista español Julián Grimau, ejecutado por la dictadura franquista en 1963. Desde el primer tema, Solá deja claro que este disco no se queda en un solo género. Hay folclore, corrido mexicano, canción de autor, memoria política atravesando todo el repertorio y, por supuesto, tango.

    Cada tema plantea un clima propio, pero conectado con el resto, y la instrumentación se acomoda a lo que cada uno pide: texturas más ásperas y percusivas para la oscuridad de «Canción de cuna para Santos Godino», producida por Guillermo Pesoa (exintegrante de Pequeña Orquesta Reincidentes) buscando el color de una cajita de música diabólica, y esa misma tensión se sostiene en «Gallo rojo, gallo negro», el clásico de la Guerra Civil Española, sumando intensidad como si un tema empujara al siguiente. Diego Rolón, director musical de buena parte del álbum, aporta el criterio de arreglos que hace que esos climas dialoguen entre sí sin perder unidad. Mientras tanto, «El gran simulador» trae la marca inconfundible de La Chicana, pero con firma propia: un tango actual, lleno de guiños argentos, que confirma que la escritura de Dolores tiene identidad.

    Los temas versionados siempre se agradecen cuando muestran otra mirada (además de Parra, hay una lectura de «Gaviota» de Silvio Rodríguez y guiños a Tata Cedrón), pero es en las composiciones propias donde Corazón de perro respira hondo. «Corazón de capacidades diferentes», «La Rodada» y «Un perro sueña mi luna» completan ese costado más íntimo. En tanto «Canción de cuna para Santos Godino» trabaja sobre la historia del petiso orejudo, uno de los criminales más oscuros de comienzos del siglo XX, mientras que «El jardín de atrás» nace de la Visita de las cinco, el recorrido por la ex ESMA en el que ex presos y ex presas narran su cautiverio, una canción que la propia Solá describe como la epifanía de una presa que escuchaba pájaros desde adentro del horror.

    Emocionan especialmente los temas en los que la voz de Lola conversa con la de sus invitadxs. Teresa Parodi la acompaña en «Corrido de María Rosa», Mocchi suma su timbre en «El jardín de atrás», y Daniel Melingo aparece en «Canción de cuna para Santos Godino» en lo que terminó siendo una de sus últimas grabaciones: el músico murió semanas antes de que el disco saliera a la luz, y su voz quedó ahí, grave y ceremonial, como una despedida.

    Corazón de perro es un disco que convoca a la escucha atenta y sensible, a paladear estrofas y fraseos como quien se dispone a descubrir a ciegas los sabores de un plato de autor hecho de historias, emociones y buen gusto. En esa escucha, el título termina de cerrar el círculo: frente a tanto algoritmo y tanta domesticación, Dolores Solá elige el corazón que ladra, el que se guía por instinto. El de perro.

    Ale Simonazzi