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Revuelto

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La Ferni: “Me meto donde nadie me invita”

Con Mirarse en otros ojos, su primer disco, La Ferni volvió a Revuelto para contar cómo armó un repertorio que funciona como manifiesto comunitario. También habló de las peñas que levanta para que nadie tenga que irse, del estatuto que hizo cambiar en Cosquín y de una infancia entre óperas, hasta el día en que el folklore le entró por la cocina.

Llegó con las cuerdas tensas y la garganta caliente, y antes del primer saludo ya sonaba una chacarera en el estudio. Era del santiagueño Ernesto Guevara, “que no es el Che”, como aclara siempre, y tenía tanta fuerza de patio de tierra que por un rato la radio pareció mudarse a Santiago del Estero. Así volvió La Ferni a Revuelto. Es su tercera visita: la primera fue en octubre de 2022, junto a Nahuel Quipildor, y la segunda a fines de 2024, en este mismo estudio que recién arrancaba. Esa vez dejó la promesa de un disco.

La promesa se cumplió. Mirarse en otros ojos salió en diciembre de 2025 por Acqua Records. Son ocho canciones grabadas de maneras distintas: a dúo con Quipildor, con banda junto a Marcela Vicente y Nico Rey, que además fue el productor, y solo con guitarra y voz. Este año el disco compartió terna con Liliana Herrero en los Premios Gardel, como Mejor Álbum de Artista de Folklore. Para alguien que se enamoró de esa voz en la adolescencia, el dato no es menor, y lo contó al aire todavía emocionada.

Una mirada que también es tribu

El título sale de un verso de Susy Shock, en una canción que La Ferni compuso para el disco. En esa mirada de los otros ella encuentra esperanza, grupo, tribu. Pero también una mirada amorosa sobre una misma, “que va creciendo, cambiando, mutando”. Desde ahí arma su repertorio: “Me interesa siempre que esté lo comunitario. Este disco es carta de presentación, un contundente manifiesto. Yo así lo quería hacer”. Por eso conviven Gabo Ferro, Susy Shock, Ioshua, María Laura Alemán, Teresa Parodi, Eladia Blázquez, Quipildor y, por primera vez, la Ferni compositora. “Que mi voz también pueda ser canal de otras voces de mi comunidad”, dijo.

Peñas para que nadie tenga que irse

El disco anda rodando por patios, peñas y festivales. Ahí aparece la pregunta incómoda: ¿qué hace con los espacios del folklore donde el machismo y la discriminación siguen firmes? Una amiga se lo resumió así: “Te metés donde nadie te invita”. Ella se ríe y lo confirma. Va porque sabe que en esos lugares también hay gente con ganas de escuchar otra cosa y con necesidad de espacios amorosos.

Lo dice porque le pasó. En 2023 entró a una peña, le tiraron del pelo varias veces, la empujaron, y terminó yéndose con sus amigos antes de que la cosa pasara a mayores. De ahí salen las Peñas Arcoíris, que arma con productoras locales. Van infancias, gente grande, familias enteras. Son lugares donde todas las personas puedan estar cómodas: “Tan sencillo y tan difícil como eso”.

Cosquín, cinco años después

En septiembre se cumplieron cinco años. En 2021 La Ferni ganó la sede porteña del Pre Cosquín en el rubro solista vocal femenino y le dijeron que no podía seguir: tenía que pasarse al masculino. “Y yo dije que no.” Marian Farías Gómez, que era jurado, le dio la mano y le dijo que la felicitaba y que estaba con ella, aunque no podía hacer nada. Después de unos días, con todo el dolor, hizo la denuncia ante el INADI. En pocas horas la Comisión Municipal de Folklore cambió un estatuto de más de sesenta años: las categorías de voz femenina y voz masculina pasaron a ser un único rubro, solista vocal.

“Fue un antes y un después: mostrarme sin ocultarme más”, contó. Del otro lado del micrófono, Ale dio vuelta la pregunta: ¿qué significó La Ferni para Cosquín? Ella no se siente cómoda con la palabra “referente”, aunque sabe que mucha gente la usa: “Se carga una responsabilidad”. El 31 de enero de 2025 llegó el segundo hito. Yamila Cafrune la invitó al escenario mayor, sesenta años después de que su padre, Jorge Cafrune, subiera ahí a Mercedes Sosa. Yamila le sugirió la canción y La Ferni cantó “Oficio de cantor” en clave de cantora. En el estudio la volvió a cantar, con el recitado entero y la voz en carne viva.

De Tosca a Dávalos

En la casa paterna sonaba ópera, mucha ópera. Su padre, Óscar “Oski” de Gyldenfeldt, llevaba a sus hijas al Colón, y una tía, Graciela, era cantante lírica. De chicas, para ella y su hermana Luchi, el Colón era un embole. A los quince se dieron vuelta y se hicieron melómanas de ópera: la rivalidad entre Callas y Tebaldi, todo Puccini, todo Verdi, la trilogía de Mozart con Da Ponte. Un viernes a la noche, el plan era quedarse en casa escuchando Tosca. De ahí, años después, salió Ópera Queer, el espectáculo que hace con Luchi. Ella misma lo define como meterse con la religión de la familia.

El folklore entró por la cocina. Tito Rojas, pareja de su madre durante muchos años, venía del sur, era fanático del género y cocinaba con una copa de vino escuchando a Jaime Dávalos. ¿Qué le pasaba a una oreja educada en la ópera con un cantor así? “Me encantaba la letra”: el compromiso social, el paisaje que pintaba, todo en nuestro idioma. Después vinieron Liliana Herrero y el Dúo Salteño, y a los catorce, las clases de guitarra. La primera canción que le pidió al profesor fue “Todo cambia”. Hoy graba “Samba del vuelo”, de la compositora travesti María Laura Alemán, una samba sobre la transición, sobre el devenir. Ella misma ata los cabos: “Cambia todo, cambia. Es muy profundo también”.

A los veinte, viajando al norte, escuchó a Mercedes Sosa cantando a Yupanqui. “Y el camino era por ahí.”

Antes de seguir, una pausa

El disco abre con “Volver a volver”, de Gabo Ferro. Empezar con él es presentarse desde un lugar: el del desgarro, el del cuerpo puesto en el decir. Ale confesó al aire que, cuando termina ese tema, necesita parar un rato antes de seguir. La Ferni lo usa para abrir sus conciertos. En España, cuenta, la Cadena SER abre con su versión el programa del mediodía de los domingos.

Hace poco, en Córdoba, la recibieron con tapas y dobles páginas. Igual quedó flotando la etiqueta de siempre. “Empieza a hablarse más de la obra y menos de quién soy yo”, dijo, y se preguntó por qué a nadie lo presentan como “artista heterosexual”. La invitación de fondo es simple: poner la oreja primero, abrir el alma después.

Link para escuchar la charla completa: https://www.youtube.com/watch?v=hnFBrLdXiko

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