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Del día y la noche – Leila Cherro

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    «El camino es nuestro» abre el disco: la voz y el violonchelo conversando, acompañándose en un abrazo de canción. Leila Cherro es violonchelista y cantautora nacida en Buenos Aires que hace diez años eligió Trevelin, Chubut, para vivir. Esa mudanza fue también una apertura creativa: rodeada del amplio valle agrícola de la Cordillera de los Andes, de ríos de agua transparente, bosques nativos y campos de tulipanes en primavera, comenzó a componer y no pudo parar. Antes había tocado y grabado con Lisandro Aristimuño, Fabiana Cantilo, Liliana Herrero, Pablo Brie y Tomi Lebrero, entre muchos otros. Pero fue en el sur donde encontró sus propias canciones.

    Del día y la noche es su primer álbum, nueve composiciones propias producidas junto a Hernán Hecht — músico, compositor y ganador de un Latin Grammy — en el HHStudio de Golondrinas, Patagonia. Se descubre en él un nuevo viento sonoro: músicas que vienen del sur pero que traen también vestigios de una memoria de canto y composición. Canciones que acarician como el arco al violonchelo. El disco mixtura con muy buen gusto el sonido acústico del instrumento con elementos de la electrónica que aporta el violonchelo electroacústico de cinco cuerdas con pedales de fx que puede ser bajo, guitarra o cello según lo que la canción pida. El tema «Mal de amores» propone un ambiente pop para referir con cierto humor a los desamores que cargamos; mientras que «Maitén» — que lleva el nombre del árbol característico de la zona — transmite la paz y energía de poder respirar la naturaleza patagónica. Diversos climas que se entrelazan.

    Los artistas invitados — Tomi Lebrero con una charla telefónica y luego el bandoneón, Marcelo Saccomanno, Shaman Herrera, Pey Etura, Gato Urbanski, Julieta Rimoldi, Sergio González con el bouzouki — fueron pensados canción por canción, y suenan en su hábitat. Muchos comparten con Leila el territorio patagónico.  El disco tiene el espíritu de un trabajo colectivo sin perder la esencia personal de quien lo firma.

    Un disco muy bello que propone distintos climas a partir de la complicidad de la voz, el violonchelo y la poesía de Leila Cherro.

    Ale Simonazzi