Revuelto

Bashé Charole: “Lo de Bermejito es el reflejo de lo que vivimos como provincia”

Tras la represión policial a comunidades originarias en Villa Río Bermejito, en pleno Impenetrable chaqueño, Bashé Charole, comunicadora e integrante del Comité de Prevención de la Tortura, habló en Después de la Deriva sobre la crisis social y territorial que atraviesa el norte chaqueño.“La mayoría de las comunidades se asentaron en los cascos urbanos porque el avance de la soja transgénica y los desmontes vuelven inviable la vida en los territorios”, explicó. Y resumió: “Lo que vimos hoy en Bermejito es el reflejo de lo que vivimos como provincia, y quizás como país”. 📻 Después de la Deriva — martes 20h en Revuelto Radio.Todos los contenidos están en revueltoradio.com.ar Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Pablo Solarz al regreso de la Flotilla: “Es un antes y después en mi vida”

Tras su participación en la Global Sumud Flotilla, la travesía humanitaria que intentó llevar ayuda a Gaza, el director y guionista Pablo Solarz regresó a Buenos Aires y estuvo en Después de la Deriva. Desde tierra firme, reflexionó sobre el viaje y sobre su propia historia: “Conozco el sionismo desde adentro. Creí, bailé, me emocioné, hasta que empecé a preguntar: la gente que habitaba este lugar, ¿qué pasó?”. Autor de Historias mínimas, Un novio para mi mujer, Me casé con un boludo y El último traje, Solarz reconoció que la experiencia marcó un punto de inflexión: “Es un antes y después en mi vida, porque vengo de una cultura donde cada uno está en la suya, en la chiquita”. 📻 Después de la Deriva — martes 20h en Revuelto Radio.Todos los contenidos están en revueltoradio.com.ar Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Sergio Martínez desde Andalgalá: la justicia nos desampara

La Corte Suprema rechazó sin explicación el reclamo de la Asamblea El Algarrobo, que defiende la cuenca del río Andalgalá frente al avance de la minera MARA. Sergio Martínez, integrante de la asamblea, lo cuenta desde Catamarca: “La justicia nos desampara, pero la seguimos peleando”. Una historia de resistencia y dignidad frente al poder económico y judicial. 📻 Después de la Deriva — martes 20h en Revuelto Radio.Todos los contenidos están en revueltoradio.com.ar Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Anabel Pomar: Fumigar a 10 metros de tu casa es insultante

¿Fumigar a 10 metros de tu casa? Anabel Pomar lo llama “insultante”.El proyecto que Diputados evalúa habilita fumigación terrestre y con drones a 10 m de viviendas y aérea a 45 m. Pomar, periodista y vecina de un partido “completamente fumigado”, explica por qué esto no protege a nadie y favorece a los agronegocios.Mirá la charla completa y sumate al debate. 📻 Después de la Deriva — martes 20h en Revuelto Radio.Todos los contenidos están en revueltoradio.com.ar. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Marcelo Miguez. Universidad, calidad y transformación social

En esta edición de Varieté Club de Música, Marcelo Míguez, Coordinador Ejecutivo de la Unidad de Promoción de la Calidad (UPC) de la UBA, se suma a la charla con Claudio Orellano para presentar el libro “Educación y transformación social. Aportes de la Universidad de Buenos Aires”, editado por la UPC y publicado por EUDEBA. El libro reúne experiencias, reflexiones y prácticas que muestran cómo la calidad universitaria puede pensarse desde un compromiso social profundo, con la mirada puesta en la transformación colectiva y en el papel activo de la universidad pública como motor de cambio. Fue un encuentro ameno, de esos donde la conversación se vuelve también acto político: pensar la educación como herramienta de emancipación y justicia. 📻 Varieté Club de Música, con conducción de Claudio César Orellano, se emite los lunes a las 20 h por Revuelto Radio.Todos los contenidos están disponibles en revueltoradio.com.ar Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Chango Ibarra: la chamarrita comparsera

En el estudio de Varieté Club de Música, Chango Ibarra llegó con su guitarra, su sonrisa y ese pulso inconfundible del litoral. Desde Gualeguay, trae la chamarrita comparsera, ritmo alegre y profundo que suena a río, a carnaval y a memoria. Entre anécdotas, comparte con Claudio Orellano su manera de entender la música como encuentro, como fiesta que no se apaga. Cada canción suya parece una postal en movimiento: la gente bailando, el río corriendo, la voz que celebra la tierra. 📻 Varieté Club de Música, con conducción de Claudio César Orellano, se emite los lunes a las 20 h por Revuelto Radio.Todos los contenidos están disponibles en revueltoradio.com.ar Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Turica-Doncel: canciones en vuelo

En esta nueva edición de Varieté Club de Música, Claudio Orellano recibe a Turica-Doncel, un dúo que viene dejando huellas suaves pero profundas en la canción argentina actual. Con guitarras entrelazadas y voces que parecen hermanas, traen a la radio las canciones de su nuevo disco —un puñado de piezas luminosas donde la raíz popular se abre a otras sonoridades, sin perder el pulso íntimo ni la emoción que los distingue. Entre charlas, risas y acordes, cuentan cómo se fue gestando este nuevo trabajo y anuncian su próximo concierto en el CAFF, donde presentarán en vivo el repertorio que los tiene tan entusiasmados. Un anticipo de ese encuentro: la calidez, la complicidad y la música que en el estudio se vuelve casa. 📻 Varieté Club de Música, con conducción de Claudio César Orellano, se emite los lunes a las 20 h por Revuelto Radio.Todos los contenidos están disponibles en revueltoradio.com.ar Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Pablo Herrero: el arte como forma de vida

El arte es la vida de Pablo Herrero, un creador todo terreno que transita el humor, la música y la ternura con la misma naturalidad.Desde su personaje El Capitán Sanata, cuenta y canta historias que mezclan ironía y juego, con esa chispa que logra conectar a toda la familia. Actor, músico y soñador incansable, Herrero se anima a cambiar de rumbo cada vez que el instinto artístico lo llama.Durante años integró Los Cazurros —“nos separamos para multiplicar”, dice con humor—, y su espectáculo Paseando Calefones fue reconocido con el Premio ATINA al Mejor Espectáculo Musical Infantil (2017). Un programón de Cantá en la Ducha, para disfrutar entero y recordar que el arte también se toma con espuma y alegría. 🛁 Cantá en la Ducha, lunes 18hTodos los contenidos en revueltoradio.com.ar Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Ombligos de auxilio

Sobre Algo horrible y maravilloso, de Patricio Ruiz, puesta creada en el marco del proyecto pedagógico final de la carrera de Formación del actor/actriz, de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático. Por Gabriela Stoppelman – El Anartista Había una vez una niña que hizo un castillito y se perdió. Y una vagabunda que una vez habitó su piel, sus pies, su cuerpo sin intemperie y se perdió. O un cuerpo de niña vagabunda y errante en la orilla, entre lo que una vez fue y lo que sigue que aún no aparece. Pero si la intemperie es un lugar propenso a desencadenar pérdidas, no es todo pérdida. En medio de las ruinas, en ese pasadizo estrecho entre el mar inmenso y la tierra sin bordes, está el brote de la luz posible. María Zambrano propone que el exilio es la condición de posibilidad para comenzar a pensar. Allí donde ya no hay bienes, ni parientes, ni filiaciones, solo queda encontrar el modo de abrir las palabras viejas para renovarlas en significados. Habitar la intemperie para inaugurar de nuevo las palabras. Lamentablemente, el lenguaje no viene con puertitas. Blablblea y repite mucho. Hay vacíos entre palabras muertas, y también entre la realidad y las palabras. Para poder decir de manera verdaderamente nueva, para ser capaces de hallar el grano de la voz -el ritmo originario- se necesita vocación de verdad y coraje en la mirada: Y yo veía hacia lo profundo donde viven monstruosidades como las medusas. Los cuerpos saben de esas aperturas, los cuerpos que no hacen como si fueran otros, sino que actúan, provocan acciones desde la fuerza que son, saben. Pero regresemos. Hay un borde donde solo queda el sonido del mar, la silueta desborda del bañador, el tiempo no distingue entre horadar la piedra y la humanidad. Se tarda en comprender que, cuanto más alto el castillo, más profunda la escritura que deja en las manos. Cuanto más impactante, menos habitable. Y entonces, dónde hallar una estructura a la que llamar casa. ¿Cómo lograr que el día no se te escurra de las manos sin haber logrado restañar, tan siquiera, una sola cicatriz de tu orfandad? En eso, la puesta creada en el marco del proyecto pedagógico final de la carrera de Formación del actor/actriz, de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, comienza a habitarse. Un trío en malla resulta un triángulo que se arma y se desarma en especulaciones: se cree en niños bomba, se le dice irresponsable al padre, madre, o tutor, se consuela un poco al niño, se lo deja en la orilla antes de que explote, se aplaude, se aplaude. La obra recién comenzó y se aplaude. Como en cualquier balneario cuando se pierde un niño, se convoca a un nombre, a un regreso. O se anuncia el final. Porque, si alguien vuelve, ya no se parecerá a quien ha partido. La orfandad no es una enfermedad que se cure con el tiempo. Los desatados de padres, de orígenes, llevan a cuestas un ombligo de auxilio, la marca del sitio desde donde han debido renacer de un desamparo originario. Mientras tanto, no dramaticemos. Que al final de cuentas estamos en la playa. En tanto y en cuanto no nos toque la ola, habrá un simulacro de vacaciones. Digo, no una ola cualquiera, sino la ola que rompe contra la escollera. La ola que rompe contra un fósil. La ola que rompe contra un cuerpo muerto tendido en la arena La ola que rompe contra un barco encallado. Me refiero a la de siempre, a la eterna arrasadora en su retorno implacable. Los espectros que circulan la escena saben muy bien de qué hablo. Ellos merodean en permanente alerta. Y temen. Van olvidados de aquella sentencia de Spinoza: un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte. Así, enfantasmados en el olvido, les pasan cosas como esta: Una vez comí manjares que entraban por mi boca mientras oía el mar afuera embravecer con la tormenta. Y de este modo las furias se multiplican. Extrañas, repentinas, como venidas de la distancia, pero alojadas bien adentro de lo humano, las furias saben realizar sus tareas. Por ejemplo, cortar las ligaduras que unen al cielo, a la infancia, a la tierra. Nada hay en las estrellas que no esté en las huellas de tus pies, decía un poema. Aunque en medio de la furia no se sabe, no se conoce, no se puede. Lo surreal atraviesa la escena. Los tiempos se curvan, los espacios se intersectan. Es imposible distinguir entre copias y originales. El ritmo lleva la batuta e impide toda linealidad. La propuesta se sacude de una escena a la otra, sin permanecer en ninguna por demasiado tiempo, busca impedir toda fijeza del sentido. Y como en esta playa todo lo que se nombra pasa, los acontecimientos no escasean. Un cómico que se hundió en las olas bucea por la gracia. De un chiste o de un regreso. Una madre que nunca volvió al mar peregrina sus terrores. Becky, Lilian y Tabita resisten sus maternidades entre el agua y el fuego: Agarrada de los barriles llenos de pólvora como ustedes, escapando del fuego para que no explotaran como los otros. Como toda madre, ellas imploran que el universo no explote, que el accidente no vede el acceso al futuro. Y, a diferencia de otras, estas pueden decir las formas del naufragio inevitable: Cuando esa cosa debajo del agua se apareció frente a mí sabía que era algo nuestro volviendo hacia nosotras. En otras lenguas que antes hablábamos y que ya no entendíamos. Debajo del agua nos escuché diciendo cosas en algún otro lado. Se sabe: algún otro lado es siempre el cielo de algún otro lado. La profundidad no tiene fondo, la altura no tiene techo. No se trata solamente del qué fue primero, si el huevo o la gallina. Dicen que a este mar lo creo un niño. Dicen que el niño salió de este mar. ¿Qué fue primero, el mar o

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A los cerros: música, memoria y conversación

La presentación de A los cerros en el Centro Cultural Borges fue la celebración de un reencuentro en un disco: el del guitarrista salteño Seva Castro y el bandoneonista jujeño Santiago Arias, diez años después de aquella edición que los unió por primera vez, Criollo. Un diálogo renovado entre cuerdas y fuelles, entre paisajes y memorias que siguen latiendo con el pulso del norte.. Por Ale Simonazzi Desde los primeros acordes, se respiró un clima íntimo, casi de sobremesa musical. El bandoneón y la guitarra conversan como viejos amigos que se conocen las pausas, los acentos, las miradas. No hay urgencia, hay respiración. Y en esa calma se abre un universo de melodías profundas, con raíces en los cerros, en la tierra, en la gente que los habita. “Somos los mismos, pero a la vez dos personas totalmente distintas —afirma Arias—. Pasaron diez años, hicimos otras cosas, pero el espíritu sigue siendo el de nosotros. Volver a tocar juntos es reencontrarnos con ese diálogo inicial.” Y es precisamente ese diálogo el corazón de A los cerros. El disco, y su versión en vivo, se sostienen en una complicidad musical que trasciende el tiempo. No se trata de nostalgia, sino de continuidad. “Queríamos volver a hacer lo que siempre nos salía bien —agregó Castro—, tocar folclore criollo con ese estilo contrapuntístico que es tan nuestro, y cuidar el repertorio para que siga teniendo que ver con nuestro norte”. El norte, justamente, es más que un lugar: es una forma de estar en el mundo. A los cerros es un homenaje y una ofrenda. “Encontramos que ese nombre —cuenta Arias— nos resultaba más poético. A los cerros suena como una dedicatoria, una entrega. Y los cerros son algo que nos identifica mucho: son distintos, pero a la vez muy parecidos, como nosotros.” Castro completa la idea con una imagen que queda resonando: “Cuando me vine a vivir a Buenos Aires, lo que más extrañé no fue mi casa ni mi gente, fue no tener cerros. No tengo referencia, no tengo silencio. El cerro te ubica, te contiene, te da un lugar.” Y Arias, que ahora vive en México, sumó una mirada que cruza geografías: “Hay música que no puedo tocar si no evoco el cerro adentro mío. Me crié al lado del Cerro Negro, y eso está en cada cosa que hago. No lo pienso, simplemente aparece. Está en mi forma de tocar, en mi forma de grabar. Es mi paisaje interno.” La presentación en el Borges fue una extensión natural de ese universo. La guitarra y el bandoneón se entrelazaron en un recorrido por las músicas de Atahualpa Yupanqui, los Hermanos Ábalos, Raúl Juárez, Cuchi Leguizamón, Falú y Dávalos, entre otros. Bailecitos, zambas y chacareras se sucedieron con la cadencia de un río que conoce bien su cauce. A diferencia del disco —donde la única invitada es Maggie Cullen—, la noche sumó a Mauro Ciavattini y Víctor Carrión en vientos, ampliando el color y la textura sonora del dúo. Cullen aportó su voz luminosa, y Lorena Astudillo, inmensa, transitó la obra de Carnota y el Cuchi con emoción y fuerza. El cierre fue una celebración colectiva: La Arenosa sonó como un abrazo, con todos los músicos sobre el escenario y el público acompañando con palmas y sonrisas. “Nos alegra coincidir en tanto, después de tanto —nos había dicho Arias—. Hay un plano musical que no tiene palabras, que es puro ser. Eso es lo que sentimos con Seva: la complicidad, el disfrute, el estar en la misma película.” La noche dejó la certeza de que este reencuentro no es un regreso sino una continuidad. A los cerros es música que nace del silencio, del aire alto, de los caminos compartidos. Es una conversación que no se agota: un sonido que nombra el paisaje, que lo honra y lo reinventa. Nos quedamos con ganas de más, pero también con la alegría de saber que a este dúo le apasiona el encuentro, la charla, la amistad. Y cuando hay cerros, música y complicidad, siempre habrá camino por andar. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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