Revuelto

LUCIÉRNAGA TRAVIESA

Sobre Tendremos suerte si aprendemos (Colección, Historia social de la canción), de Sergio Arboleya. Por Gabriela Stoppelman Una canción de pronto se hace cuerpo. Se tararea sola con una voz impropia, se entrevera en circulaciones, despierta o asoma fuera de hora y altera el ciclo de los amaneceres y las noches. Se encarna como forma de lenguaje respirado en un pulmón colectivo y singular, aunque sin nombre. Misteriosa trenza de sonido, que una vez vira hacia al acorde, otra hacia la palabra y una más hacia el silencio. Ella funda un tiempo que despeina las cronologías, inquieta los calendarios. Mientras agita, une. En lo que discrimina, se expande. En lo que abraza, esconde la profundidad de todo mapa. Y la canción va. Y, en tanta arrancia, sin quererlo y a veces incluso sin saberlo, como Hansel y Gretel, deja una miguita de su paso acá y una allá. Al final, es posible ver un contorno que une puntos de luz, igualito al de las constelaciones. Sucede así, por ejemplo, con “El tiempo está después”, de Fernando Cabrera. Un título, un verso, una advertencia y una promesa. Un sugerir que no termina de definir aquello que insinúa. Una forma gestada en un aliento hacia una zona originaria, que siempre se escurre: “Que no hay ningún rincón/ que no hay ningún atracadero/ que pueda disolver/en su escondite lo que fuimos”. (*) Y hacia ese punto de reunión, hacia ese concentrado de infinito que diseña el círculo desde el título hasta el último verso, prospera el poema y funda territorio. Cualquiera sabe que, si hablamos de territorio, la cartografía no alcanza. Si se trata de habitar, serán precisas otras disciplinas: la cocina, en su arte de milhojas. La alquimia, en su horizonte de transformaciones. La arqueología, en su avanzar en capas. Por eso no llama la atención el recorrido con que arranca Fernando Cabrera, a través del tiempo, una de las voces que, con silueta de entrevista, Sergio Arboleya incluye en este libro coral: “—¿Cómo nació El tiempo está después? —En 1988, viví casi un año y medio en La Paz Bolivia (…)” Y “motivado por la nostalgia”, en un aparente desplazarse entre superficies, Cabrera comienza a calar en profundidades o, tal vez mejor, a escalar alturas.  Del primer estrato en Bolivia, se desplaza hacia el segundo, a la casa de su abuelo paterno en Montevideo, en la calle José Llupes. Allí mismo, por esas cosas que tiene el tiempo de estar tan después, aparece un tercer estrato de pura memoria: “le agregué lo de “raya al medio” porque resulta que antiguamente tenía un cantero, como si fuera un pequeño bulevar que nunca conocí”. Y, como en los malabares de las estaciones siempre hay un antes de antes o una veta detrás de otra, se atreve a un cuarto estrato: “(por ese bulevar) todavía más atrás en el tiempo pasaba un tranvía, y esa calle se encuentra con Belvedere, que es el barrio central de esa zona y también el tren que pasaba”. Y de allí deriva hacia un amor hasta llegar adonde nunca se llega del todo, a esa “contundencia poética”, que asoma y se oculta igual que luciérnaga traviesa. Si lo inabordable de la poesía pudiera entreverse en alguna disciplina, no hay duda que se disputaría entre la geología y la arqueología, porque todo lo que se muestra como plano, por trasparencia o a luz de la noche, termina por revelar su esqueleto de honduras o cimas. Y, en ese revelarse, aunque nunca del todo, no va que la calle Belvedere se hace cuento, porque “siempre hay un eslabón perdido entre la música y la poesía”, dice Arboleya.  O, porque “solo podemos ir hacia lo que fuimos, si nos juntamos, si estamos dispuestos a pensar si somos capaces de pensar con otros. Finalmente, ser libres en el corazón de una comunidad”, agrega Liliana Herrero, en otro eco del libro, con forma de prólogo. Así que esta escritura es una vez más coral porque, si El tiempo está después, el eco, el retumbo, la reverberación y la resonancia serán los encargados de conducir su pulso. CAVAR En su poema “Cavar”, el poeta y Premio Nobel irlandés 1995, Seamus Heaney, dice: “Entre mis dedos índice y pulgar/cargo la pluma, firme como un arma./Entra por la ventana un ruido áspero/–la pala hiende el suelo pedregoso–/y me asomo: mi padre está cavando./Mientras agacha la agobiada espalda/junto a las flores, vuelvo veinte años,/y lo veo inclinarse entre los surcos/de papas, donde él solía cavar.(…)Mi abuelo era capaz de recoger/en un día más turba que cualquiera(…)y sin embargo, yo no tengo pala/para seguir a hombres como ellos. Entre mis dedos índice y pulgar/cargo la pluma. /Voy a cavar con ella.” Así, entre “Destiempos”, Sergio Arboleya se larga, como él mismo dice, a la aventura de escribir. Y no podía ser de otro modo: incluso antes de comenzar, el tiempo estaba después, si es que aceptamos a después no como un adverbio que señala un avance, un triunfo en la línea que fuga siempre hacia adelante, sino como un despiporre en la soberbia de las sucesiones: “una experiencia que le debo no solamente al oficio (…) en la agencia Télam, sino al acertado consejo entre gente querida y cercana que vislumbró este posible hechizo”. Bellas son las profecías que solo se comprenden cuando ya estamos por delante de su enunciado. Estos indicios, esas huellas operan en nuestro deambular por los días como fueguito que reaviva, no la fe, sino la confianza. No llegan con el ropaje de un destino, sino con la fuerza de un encuentro. Así, todos somos desconocidos hasta encontrarnos. O al revés: la potencia de un encuentro muestra que no hay hilos sueltos en la gran trama. A lo sumo estaremos solos, pero nunca separados. A lo sumo desconfiaremos de la experiencia como propiedad, como cosa que se acumula en la biblioteca de los libros ya leídos y garantiza una dudosa certeza al momento de actuar: “ese libro ya lo leí, ya sé qué debo hacer”. Si, en cambio, toda

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Lea Bensasson se descubre en “Mi gran casamiento hebreo”

Reconocida trabajadora de la música, Lea Bensasson encarna a “Mi gran casamiento hebreo” donde se explora como actriz y como persona en un festivo cariz vivencial en cuerpo y música Por Sergio Arboleya Gran cantante, inspirada compositora y notable manager de célebres compatriotas como Rubén Rada y Fernando Cabrera, Lea Bensasson asume en “Mi gran casamiento hebreo”, un unipersonal que escribió y protagoniza, otra faceta atravesada por su poderosa personalidad. En la segunda función argentina que el jueves por la noche llenó el Café Berlín del barrio porteño de Villa Devoto y ante una platea mayoritariamente femenina, la artista uruguaya se lució en un show audiovisual de comedia que al escaparse del tradicional formato del stand up deja al descubierto cualidades histriónicas y expresivas que añaden matices al género y la muestran como nunca. El tono autobiográfico para el que incorporó, además, canciones propias que entona con una voz tan intransferible como notable, y algunos pocos pero precisos pasos de baile y de actuación, le permiten a Bensasson trazar un desopilante relato que en su recorrido de unos 75 minutos muestra los mandatos sociales, el peso de las costumbres judías, un grito liberador, el cambio de costumbres, la potente figura materna, la búsqueda del amor y la determinación de una mujer por perseguir sus sueños. Apoyándose en imágenes proyectadas en una pantalla a sus espaldas -un dispositivo cuyo funcionamiento distó de ser el ideal- Lea se permitió recordar a Norman Erlich y fue narrando su intensa existencia sin dejar de subrayar el decidido carácter que la anima: “Nunca fui la mujer que se esperaba que fuera. Y tengo un perro rescatado que es mi manera de maternar sin perjudicar a nadie”, explicó al inicio del espectáculo. Y aunque como aperitivo del suceso que da nombre al show repasó tres desventuras románticas surgidas de apps de citas que denominó Instagarch, Mentinder y Chappen, tales tropiezos sirvieron para mostrar el carácter de una persona a la altura del personaje, la de una mujer con una vida intensa y una cualidad, la de ser, “muuuy viajada”, uno de los latiguillos que compartió con el público durante la velada. “No soy comediante ni guitarrista, aclaro”, dijo antes de entonar a guitarra y voz la bella “Las tres Marías”, una canción ligada a uno de aquellos lances amorosos que la llevó a construir una amistad con alguien que era taxista y parte de Narcóticos Anónimos. La propuesta, también enlazada por suerte de capítulos (“Una madre judía”, “Cantar y engordar” y “Las cantantes”, entre más), halla su cauce más delirante en la boda que se apoya en filmaciones de ese 1992, desde la ceremonia religiosa a la multitudinaria fiesta en la que, asegura con una franca sonrisa, “conocía a no más de 10 personas” y también resultó “un casamiento de otros al que yo me adapté”. Ante la celebratoria mirada de Dalia Gutmann (impulsora de este salto de Lea a las tablas desde Chiaku Producciones) y del músico Kevin Johansen, entre otros colegas, la artista sumó las canciones “Para dudar” y la desafiante “La musa de Botero” que añadieron elementos a un perfil tan natural como jocoso que remató con otra pieza inspirada en cuando su madre le tejió una manta celeste y blanca en el impasse de su primer viaje profesional de Montevideo a Buenos Aires. “Me despido con ‘Crochet’, un tema que debería llamarse ‘La colcha de mi madre’”, expresó resumiendo el espíritu irreverente de una aventura estética para la que Bensasson exhibe un don magnético que le augura otros caminos a su reconocida actividad profesional dentro de la música. @migrancasamientohebreo Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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Efímero y eterno

Gregorio por Nachman, el documental de Eduardo Nachman y Silvina Stirnemann Por Ale Simonazzi Hay una frase que Eduardo Nachman pronunció alguna vez y que resume el origen de este documental: «Después de mi segundo infarto pensé que no me podía quedar con la memoria de mi padre, que tengo que compartirlo.» De ese impulso —urgente, físico, casi vital— nació Gregorio por Nachman, una película que es a la vez retrato personal, acto político y ejercicio colectivo de memoria. Gregorio Nachman fue militante de la cultura, teatrista, productor de arte. Desde Mar del Plata llevó el teatro a los barrios, lo escenificó en la calle o en el acoplado de un camión. Produjo al Chango Farías Gómez, a quienes luego serían Les Luthiers, a La Cofradía de la Flor Solar —antes de ser Redondos de Ricota—, a Sui Generis y a Pedro y Pablo. Era un artista que entendía la cultura como herramienta de transformación. El 19 de junio de 1976 fue secuestrado por un operativo conjunto de las fuerzas armadas en Mar del Plata. Nunca más se supo de él. La película rescata esa memoria como construcción colectiva, con testimonios de Héctor Bidonde, Susana Rinaldi, Marian Farías Gómez, Aníbal Montecchia, Horacio Embón, Miguel Cantilo y Jorge Durietz, entre otros. El momento en que esa historia dejó de ser solo de la familia, cuenta Edu, fue concreto y emocionante: «Cuando la empezamos a compartir, seguían y siguen contando anécdotas con mi padre, de obras de teatro o de música que presenciaron. Hay una escuela secundaria que eligió el nombre de mi papá junto a su comunidad educativa, y muchos artistas de Buenos Aires quieren actuar en la Sala Nachman.» La continuidad entre lo que hacía Gregorio y lo que sigue haciendo su hijo no es casual. «Tiene que ver con hacer arte, difundir arte, promocionar desde la independencia, desde la autonomía», dice Edu. «En Mar del Plata hay varios núcleos culturales que siguen apostando a eso, a la transmisión de la cultura pese a la falta de dinero.» Esa línea es la misma que lo trajo a Revuelto. Nos conocimos en FM La Tribu, en ese territorio fértil donde se forja buena parte de la comunicación popular independiente argentina. Cuando lo convocamos a ser parte de Revuelto Gramajo, sabíamos que traía algo que no se improvisa. Fue Edu quien hizo posible momentos inolvidables del programa: Eduardo Galeano y Norita Cortiñas en el estudio de Fm La Tribu, charlando con Revuelto Gramajo. El recorrido del documental por festivales, escuelas y espacios culturales de Argentina y América Latina le devolvió algo que Edu no esperaba del todo: «Me sigue emocionando que, a pesar de los años, mi papá sigue estando vivo. Él decía, leyendo a otro autor, que el teatro es efímero, pero si es bueno es efímero y eterno. Y lo que más me sorprendió es la vigencia de algunas obras que dirigió: Los prójimos, de Gorostiza, que hace más de 55 años hablaba de violencia de género, sigue siendo absolutamente actual.» Y a la pregunta de qué le falta saber todavía de su padre, Edu responde sin rodeos, con la precisión de quien lleva décadas buscando: «Lo que me falta saber es qué pasó desde el 19 de junio de 1976 a las cuatro menos cuarto de la tarde en adelante. Eso es lo que me falta saber. Y quiénes se lo llevaron. Sabemos de uno solo. Sabemos de los jefes militares responsables de la zona, pero no sabemos qué pasó con él. Y seguimos buscando.» Gregorio por Nachman no es solo una película sobre un padre desaparecido. Es sobre lo que se pierde cuando la dictadura borra a alguien que hacía cultura desde abajo. Y sobre lo que queda cuando un hijo decide que ese silencio no va a ser la última palabra. Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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El tango contemporáneo tiene segunda edición de los Premios Tango Siglo XXI

El próximo 20 de mayo a las 19h en el querido espacio Hasta Trilce del barrio de Boedo, habrá una nueva oportunidad de visibilizar la amplia y rica producción tanguera que sucede año a año. Por Flor Meluso Gracias a la iniciativa que impulsan los periodistas, gestores culturales y comunicadores Andrés Valenzuela, Ximena Pascutti y Nacho Villabona, los Premios Tango Siglo XXI transcurren su segunda edición y se instalan como una celebración de la música ciudadana actual. Tanto las categorías como los nominados surgieron del trabajo de escucha, debate y selección de un Jurado de Preselección convocado especialmente para la tarea. Este Jurado incluyó referentes del ámbito:Gabriel Plaza, Flavia Angelo, Facundo Arroyo, Mariana Fossati, Gabriel Cocaro, Paula Sterczek, Nacho Babino, Irene Amuchástegui, Pablo Vázquez, Hernán Astudillo y Mariano Suárez. Con una conferencia de prensa también en Hasta Trilce, y con algunos de los miembros del jurado presentes, se anunciaron las ternas que conforman la selección de trabajos discográficos. Tanto los organizadores como algunos miembros del jurado de preselección, hicieron hincapié en la cantidad de producciones (unas 187) durante el año 2025.  “La dinámica no contempla que los artistas deban postularse, sino que nosotros relevamos y escuchamos todo lo que nos llega”, explicó Nacho Villabona, quien oficia de coordinador del Jurado como parte de la organización de los Premios. Además, este año se sumaron dos nuevas categorías: “Mejor disco en vivo”, ya que se dieron cuenta que había una gran cantidad de material grabado de esa manera e “Invocación” donde los artistas invitan a hacer una relectura de obras consagradas. “El espíritu es que entren todos los estilos del tango que se hacen actualmente”, destacó Flavia Angelo. Las categorías, que pueden cambiar de un año al otro, buscan reflejar lo que fue la producción discográfica del año anterior. A continuación compartimos quienes serán protagonistas de la gala del 20 de mayo y de la cual se desprenderán los ganadores de 2026: Mejor Disco Grupo de Cámara instrumental ● “Con todo” Horacio Romo, Pablo Agri y Emiliano Messiez ● “Paisajes de Buenos Aires” Franco Bruschini Quinteto ● “500 Motivaciones” Luis Ceravolo 4 Mejor Disco Orquesta Instrumental / Orquesta de Concierto ● “Legado Pane” Orquesta Típica Julio Pane (disco póstumo) ● “Pinceladas del tiempo” Orquesta de Tango de la UNA. Dir. Andrés Pirotti ● “Alquimia” Sur del Sur Ensamble, Víctor Lavallén y Horacio Cabarcos Mejor Disco Solista Instrumental ● “Sur (como respuesta a todas las preguntas)” Adrián Iaies ● “Camino” Natsuki Nishihara ● “Las cuatro estaciones” Noelia Sinkunas ● “The still unknown (& unfinished) album recording name” Marcelo Nisinman Mejor Disco Cantor o Cantora / Disco Vocal Instrumental ● “Mensaje 50” Daisy Lombardo y Ramiro Gallo Quinteto ● “Pratanguero: 4o Esquina Final” Ariel Prat ● “Canciones en el estudio” Mica Sancho ● “Toma I” Lautaro Mazza Y Oscar De Elía Mejor Disco Electrotango ● “Re” Otros Aires ● “Doscerodosx” D’Amico ● “Nontango” Godoy Mejor Disco Tango Fusión ● “El viejo Caminante” Dino Saluzzi, Jacob Young y José María Saluzzi ● “Tangomorphosis” Pablo Estigarribia ● “Saga” Yamandu Costa con Martín Sued & Orquesta Assintomática Mejor Disco Milonguero ● “Icónico y barrial” Orquesta Típica Misteriosa Buenos Aires ● “Santo Milonguero” Orquesta Típica Andariega ● “Los 3 temores de Tango Bardo” Tango Bardo con Cucuza Castiello, Chino Laborde y Roberto Minondi Mejor Disco Tango Criollo ● “Canto mi canto” Nahuel Roht ● “Escaleras, candilazos y baldíos” Quinteto Criollo González Calo y Juan Seren ● “Pillos y atentos” Las Guitarras Sensibles De Flores Mejor Disco Tango Canción ● “La noche interminable” Orquesta Cuerdas del Plata y Mariana Michi ● “Tiempo de amar o morir” La Martino Orquesta Típica ● “Fronda” Madreselva Mejor Disco Nuevas Tendencias ● “Un mar de niebla” Dúo Tello-Echeveste ● “Dance me to the end of noise” El Cachivache Quinteto ● “Julián Peralta: Sofía y los sueños” Mariano González Calo, Julián Peralta y Orquesta Cuerdas del Plata Mejor Disco En Vivo ● “Canciones de dos puertos” Alfredo Piro Rinaldi ● “Vivo Veinte” Quiero 24 ● “Puro tango” La Chicana ● “En Vivo 20 Años” Tanghetto Mejor Disco Invocación [Relectura de obra] ● “Zorzal eterno” Las Bordonas ● “Rovira 100” Sónico ● “Tribute to Juan Carlos Cáceres” Le Collectif Tango Negro Ensemble Mejor EP Tango Instrumental ● “Ciudad Tango” Fabio Hager Sexteto ● “Los perros ladran” Los Perros Ladran y Rodolfo Mederos ● “Periferia Vol. I” Arcano Tango Mejor EP Tango Cantado ● “Troilo” Cucuza Castiello y Tango Bardo ● “Tirando pa ́ no aflojar” Elis Roig ● “Sesión Parque Leloir” Julieta Laso Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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¿La música nos está aplastando el cerebro? Pesoa en El Desconcierto.

Un video titulado Música para no pensar disparó el comentario de apertura en El Desconcierto, el programa que se emite todos los domingos de 10 a 13 por Revuelto Radio. Quique Pesoa arrancó el programa con una pregunta incómoda sobre la música que consumimos, los algoritmos que la moldean y lo que eso le hace a nuestro cerebro. Y anticipó el riesgo de plantearla: que suene a «viejo de mierda quejándose de la música de ahora». Por eso aclaró desde el arranque que acá hay algo más que nostalgia. A continuación, y a pedido de oyentes, el comentario completo: En el mientras tanto, esto de la pantallita, esto de los seis segundos que pasan cuando estás scrolleando, esto de que si a los seis segundos no te llamó la atención, pasa a otro scroll. Seis segundos… esto dice un un vídeo que ví y que le pedí a la inteligencia artificial que me lo pase a texto. Luego le pedí que haga una interpretación, para ver qué decía, para ver cómo interpreta esto titulado «música para no pensar». La inteligencia artificial me contesta y me dice: el autor sostiene que la música actual no es arte, sino un producto neuroquímico diseñado para una mente que ha renunciado a la profundidad, define la situación como una involución cognitiva planificada y una homogenización del espectro sonoro, donde la melodía y la lírica han muerto bajo el autotune. Basándose en estudios de la Universidad de Viena, afirma que la música es ahora más simple, ruidosa y pobre en vocabulario, con un 40 por ciento menos de variaciones tonales que en los años 70. La industria busca activos financieros predecibles, mediante la compresión de la sonoridad, eliminando rangos dinámicos para un cerebro en vigilia pasiva. El algoritmo de TikTok ha reconfigurado la dopamina del cerebro. Si no hay un estímulo masivo en seis segundos, el usuario pasa al siguiente contenido, lo que obliga a los productores a eliminar introducciones y desarrollar estribillos eternos. Esta glucosa digital deja al oyente desnutrido. El discurso advierte que la música simplificada sólo activa el sistema límbico primario, mientras que la compleja fomenta la resolución de problemas y la empatía. Quien acepta canciones basura, por pereza mental, terminará aceptando discursos políticos totalitarios al perder su capacidad de filtro. Además, vuelve a Forster, la desaparición de la metáfora y el uso de letras literales y crudas eliminan el misterio, incapacitándonos para entender realidades complejas. Finalmente, el autor propone la escucha activa como un acto de rebelión política y una forma de recuperar la soberanía del oído frente a la dictadura de lo mediocre impuesta por los algoritmos de Silicon Valley. Puntos clave y planteamientos importantes. Los argumentos del autor se pueden agrupar en cuatro ejes fundamentales. 1. Degradación técnica y artística. Simplicidad sistémica. Se ha reducido drásticamente la variedad de acordes y la complejidad armónica ha sido sustituida por el loop infinito. 2. Uso del autotune. No se usa por estética, sino como una corrección robótica para ocultar la mediocridad acústica y la falta de talento real. 3. Obsolescencia programada. Las canciones duran menos de 3 minutos porque las plataformas pagan por reproducción, no por calidad, lo que fragmenta la atención humana. 4. Impacto neurológico y cognitivo. Atrofia mental. La música ultrasimplificada contrae la materia gris y entrena al cerebro la impaciencia crónica buscando gratificación instantánea, el estribillo inmediato, sin esfuerzo. 5. Pérdida de pensamiento abstracto. Al reducir la lírica a pocas palabras sobre sexo y consumo, se castra la capacidad emocional y la posibilidad de procesar conceptos complejos o éticos. 6. Control social y político. Domesticación masiva. La industria utiliza la música para mantener a las personas en su lugar a través del ritmo y el entretenimiento de baja intensidad. El ruido contra la reflexión. Se evita el silencio porque es el laboratorio de la insurrección. El ruido constante de fondo impide que el individuo piense por sí mismo. Este análisis lo hicieron Gonzalo Gesualdo y Mercedes Pesoa. Les mandé el audio, le pidieron a la inteligencia artificial que lo pase a texto y después que lo analice. Y la verdad, esto me hace pensar mucho. Fíjate cómo la inteligencia artificial logró armar un corpus pequeño que yo puedo compartir con vos porque me pareció interesante. Porque acá hay un alegato en contra de esta música que va simplificando las cosas y nos aplana el melón. Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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A los amores, en vivo: Duratierra y la potencia del abrazo colectivo

Grabado a sala llena, este video-disco es un registro sensible de un tiempo compartido. Puesta en escena cuidada, sonido atesorado y una banda que comparte folklore sin fronteras y con raíz. Por Ale Simonazzi Foto Rocío Coelho Duratierra vuelve en forma de abrazo audiovisual: “A los amores en vivo en el ND”, su primer video-disco, registrado a sala llena los días 6 y 7 de junio de 2025 en el ND Teatro, en Buenos Aires. Quienes allí estuvimos podemos revivir a través de este cuidado registro, noches de emoción profunda, de encuentro. Esa sensación de salir a la calle con el corazón hinchado de belleza, luego de que la música nos hubiera corrido el velo de lo cotidiano para mostrar lo esencial. El camino de Duratierra es de búsqueda, riesgo y compromiso, pero sobre todo de construcción colectiva en torno a la música y la palabra. Esa noche Duratierra fue todo eso: un lugar donde la música no es decoración del mundo, sino herramienta para habitarlo con más verdad. “A los amores” ya era un hito en la trayectoria del grupo, un disco que no nos cansamos de recomendar. Pero lo que ocurre cuando estas canciones vuelven al escenario es otra cosa: vuelven a respirar y, por ende, respiran distinto. Duratierra lo sabe y lo practica: la música se vuelve plena cuando es celebración colectiva, cuando el “estar juntos/as” no es una frase de consigna, sino energía concreta, palpable, que nos sostiene. El registro audiovisual, a cargo de Conurbana Audiovisual, logra esa magia: atesorar el detalle sin apagar el misterio. Con dirección general y puesta en escena de Giselle Hauscarriaga, A los amores en vivo nos permite volver a emocionarnos a quienes estuvimos en el ND y atrapar, con la música y el relato visual, a todo el que se acerque a la obra de Duratierra y su manera de habitar el escenario. Es en el vivo donde aparece con mayor nitidez una de las marcas más finas de Duratierra: la exquisitez no como lujo, sino como cuidado. En el sonido, en la dinámica del septeto, en cómo cada arreglo parece pensado para que la canción diga más, nos abra un abanico de sonidos e imágenes en los que la emoción es sinónimo de profundidad. Si no conocés a Duratierra, este lanzamiento es una puerta directa al corazón de su propuesta: canciones que nacen del folklore y se abren al rock, al pop o al jazz, sin prejuicios. Si ya los seguís, “A los amores en vivo en el ND” queda como registro necesario de un momento de madurez: una banda que no se conforma con sonar bien, sino que convierte el escenario en un espacio para compartir su mirada del mundo. El recorrido del concierto ordena climas: “Árbol” abre la noche con ritmo de huayno, “A los amores” llega con la energía del gato, como celebración sin solemnidad. “Te miré por vez primera” y “Mudanza” mueven el eje: ahí aparecen los matices, el pulso fino, esa forma de Duratierra de decir “profundidad” sin ponerse grave. En ese viaje, la enorme Silvia Aramayo suma piano y voces a lo largo de todo el concierto. En “Las flores del jardín” se suma la voz invitada de Sara Arroyo Factorovich. Más adelante, “Verano del 19” y “Las cosas” vuelven a juntar emoción con movimiento, hasta que “Milonga de despedida” cierra en un rito compartido. La yapa no es un agregado, sino más bien una expansión. “La del Pueblo” y “Trinchera” empujan el cuerpo hacia la ronda, y “Amor tecnócrata” enganchada con “Yo me llamo cumbia” abre la fiesta con invitadxs en voces (Ivonne Guzmán y Astor Saraco Vita) y un set de percusiones que termina de encender la noche (Ximena Gallina, Agustín Alfonso y Machu Terruzzi). Duratierra son Micaela Vita (voz), Juan Saraco (guitarra y voces), Nicolás Arroyo (percusión y voz), Tomás Pagano (bajo acústico), Valen Bonetto (guitarras, guitarrón, ronroco y voz), Martín Beckerman (percusión y voces). Una banda que le pone música a las ganas de construir mejores mundos. Foto Rocío Coelho Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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Hacer Puentes de Agua, ahora en Uspallata

La quinta edición de Puentes de Agua llegará este fin de semana a Uspallata para compartir sus prácticas colectivas y ponerlas en diálogo con la lucha local contra la megaminería en un encuentro nacional y autogestivo que busca seguir forjando redes de resistencia y alternativa al modelo de saqueo. Por Sergio Arboleya A 328 días de haberse autoconvocado para saludar la consecuente y exitosa persistencia de la comunidad de Famatina que ya echó a cinco mineras del cerro que denomina a ese pueblo riojano, los Puentes de Agua urdidos por un entramado de colectivas de diversos orígenes vuelve a reunirse por quinta vez para, ahora, acompañar la potente lucha que habitantes de Uspallata dan contra la instalación del proyecto PSJ Cobre Mendocino que en diciembre último obtuvo una favorable Declaración de Impacto Ambiental de parte de la Legislatura mendocina. Viajar a Mendoza en un micro rentado y organizado exclusivamente para la travesía que en la nochecita del viernes parte desde el centro porteño, no es la única tarea desplegada en meses de trabajo con reuniones, tejidos y consensos, sino uno de los afluentes que desde distintos puntos del país y por caminos varios arribará a Uspallata para dar testimonio de las resistencias que se entraman en torno a un territorio amenazado y a una conjunción de asambleas mendocinas que saben encarnar las peleas esenciales en un contexto nacional y provincial (por no hablar del mundo todo) donde el poder voraz y destructor goza de apoyos electorales. Sin embargo y tal vez como modo de respuesta y talismán, la pancarta casera donde se lee “¡Desistir no es una opción!” será parte del viaje como una de las gemas que Puentes atesora por haber sido un regalo de Enzo, compañero de la Asamblea El Algarrobo de Andalgalá, detenido y judicializado junto a Aldo, y víctima de una persecución que en octubre de 2022 generó la primera experiencia autonómica para conformar estas expediciones en defensa de los territorios. En esa continuidad que hermana a grupos, organizaciones y personas del ámbito socioambiental, político y comunicacional para sostener una vivencia horizontal y testimonial, no solamente estuvo en Catamarca y La Rioja sino que desde entonces pasó también por Exaltación de la Cruz (Buenos Aires) y Jáchal (San Juan). El arribo a Uspallata implica convocarse en un lugar nuclear de los emprendimientos extractivistas de una Argentina asolada por políticas oficiales como el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y la iniciativa para derogar la Ley de Glaciares y en una provincia con graves problemas hídricos pero donde el gobernador Alfredo Cornejo quiere encaramarse como uno de los máximos sostenedores del modelo de saqueo de la administración de Javier Milei. Por supuesto que ni las pancartas ni la mera confluencia serán suficientes para impedir semejante plan regional, pero la apuesta de Puentes se erige como un ejercicio consciente y consecuente de construcción política que recoge el legado de asambleas y otras formas asociativas que trabajaron y trabajan por el bien común, por la puesta en acto de otras formas de pensar y asumir las maneras de encontrarnos y gestar una lengua, unas ideas, un común. Para favorecer esa confluencia, cada edición de estas aventuras se sostiene a partir de no únicamente forjar la posibilidad concreta de arribar a los lugares en conflicto sino en desplegar allí charlas, talleres, reuniones, caminatas, conversatorios y espacios artísticos de artes plásticas, cine y música que favorezcan y potencien el vínculo, los saberes y la certeza de re-conocernos. Desde el sábado 14 en Uspallata y arropado por integrantes de la Asamblea de Vecinxs Autoconvocadxs de Uspallata y de la Asamblea por el Valle de Uspallata, el encuentro tendrá una potente agenda de actividades que pueden consultarse en el Instagram @festivalpuentesdeagua. La más aglutinante de esas convocatorias seguramente sea la prevista para el lunes 16 desde las 15.30 en Quincho El Retazo donde se desarrollará un festival musical con la celebrada presencia de la formación cordobesa Savia Mestiza y una oferta heterogénea en sus orígenes y estéticas. Uspallata aportará al grupo de teatro Tramas Andinas, la poesía de Eugenia Segura acompañada por el ensamble Patalarrastra, Bibiana Miño, Chalchalecos, Awen y  Merlina Tango; desde Mendoza arribarán Alexmine, Amarello, la Agrupación Musical Horneros y el Dúo Sigilos; mientras que otras músicas viajarán desde Traslasierra con el dúo Arpa Tek, Entre Ríos con Estrella Bohé, y San Juan con La Púa del Rocanroll. Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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Latinaje volvió a la cancha: una big band con ritmo sudamericano en Café Berlín

El domingo 21 de diciembre, Café Berlín fue escenario para que el jazz se mixture con samba, candombe, guiños rioplatenses y un pulso centroamericano que mueve cuerpo y alma. Latinaje —la big band creada por Guido Martínez— celebró el reencuentro con una formación afilada, sonido grande y espíritu de equipo: once músicos que conocen el oficio, se escuchan de verdad y vuelven a decir, con música original, que la alegría también es una forma seria de estar en el mundo. Por Ale Simonazzi Pasaron más de veinte años desde aquellas noches en La Revuelta, sobre Álvarez Thomas, cuando Latinaje era parte de una escena que se renovaba con potencia y en la que el jazz presentaba nuevos y potentes agrupaciones. Volver a escuchar a la big band de Guido Martínez en Café Berlín, el domingo 21 de diciembre, no fue un ejercicio de memoria: fue una confirmación en presente. La sala estuvo llena, el clima fue de celebración, hasta algunos espectadores abandonaron las mesas para bailar. Cuando el groove está encendido y los arreglos respiran, el cuerpo entra a la conversación sin pedir permiso. Latinaje siempre tuvo algo de equipo. En sus primeras épocas, la imagen de las camisetas amarillas numeradas funcionaba como una declaración estética y también como una forma de pertenencia: once músicos pensando y tocando como un solo organismo. En esta vuelta, el detalle se actualizó con casacas amarillas, nombres en la espalda y el símbolo volvió a funcionar: lo que pasa arriba del escenario no es una suma de lucimientos individuales, sino una maquinaria colectiva donde cada engranaje importa. Una de las claves para entender por qué Latinaje suena así —sólido, grande, pero nada acartonado— aparece en la transcripción de la charla que tuvimos con Guido Martínez y Alejandro Manzoni. Guido cuenta que compone imaginando personas concretas: no escribe “para trompeta” o “para piano”, sino para ese músico, con su sonido y su carácter. Incluso piensa introducciones, melodías y espacios de improvisación según quién va a tocar. Esa forma de escribir hace que la música ya nazca con identidad humana adentro, y que la orquesta no suene como un formato genérico sino como una banda con ADN propio. Él mismo lo plantea: aunque el lápiz lo tenga uno, la composición termina siendo “en conjunto”, porque cada integrante aporta una personalidad reconocible. Guido también explica su método de trabajo: las ideas aparecen desde el piano y la computadora, y luego se transforman en orquesta, con escritura y arreglos que ordenan el material sin apagar el juego. Eso se escuchó claramente en Café Berlín. Los pasajes de ensamble tuvieron precisión y empaste, pero siempre con aire; los solos aparecieron con libertad, sostenidos por una base que nunca se desarma. Es el equilibrio difícil: disciplina para que la música vuele, y vuelo para que la disciplina no se vuelva rigidez. La formación de lujo de la banda: Guido Martínez (bajo, composición y dirección), Daniel “Coqui” Di Doménica (trompeta), Juan Cruz de Urquiza (trompeta), Santiago Castellani (trombón), Gustavo Musso (saxo alto), Damián Fogiel (saxo tenor), Martín Pantyrer (saxo barítono), Alejandro Manzoni (piano), Matías Tozzola (guitarra), Javier “Turco” Mokdad (percusión) y Daniel “Pipi” Piazzolla (batería). Con ese equipo, el concierto tuvo una cualidad contagiosa: el disfrute. Se disfrutaba desde las mesas y, sobre todo, se veía disfrutar a los músicos. Hubo una comunión genuina entre escenario y público, esa sensación de que la música no se “presenta” sino que se comparte, y que cada aplauso vuelve a la banda en forma de energía. El repertorio tendió puentes entre etapas. Sonaron temas como “La Conversa”, “Influência Bosco” —un homenaje a João Bosco— y “La Masita”, y también aparecieron composiciones nuevas que apuntan a un tercer disco. En particular, “La Conversa” cargó con un plus de sentido: en la charla, Guido recuerda que ese material se grabó en vivo, tocado de corrido, y que por eso conserva esa sensación de organismo en movimiento, con la intensidad del momento. En Berlín, esa energía volvió a manifestarse de manera directa: lo que Latinaje hace mejor es sonar como un cuerpo grande que se mueve con naturalidad. También apareció, como telón de fondo, la historia del paréntesis. Guido cuenta que hacia 2005/2006 quedó material grabado sin terminar y que, entre la vida y la logística de sostener un grupo grande, apareció el “miedo” lógico de mantener esa estructura en marcha. Pero la vuelta no llegó por impulso nostálgico: llegó porque el interés por esa música nunca se apagó. Y ahora el horizonte está claro: de a poquito, van armando repertorio para grabar un nuevo disco. En un país y en un tiempo donde cuesta sostener proyectos, ver a once músicos reencontrarse con esta calidad y esta alegría tiene un valor especial. La noche en Café Berlín dejó una sensación muy concreta: nadie quería que terminara. No sólo por la música en sí, sino por lo que la música habilitó dentro de la sala: un domingo transformado en fiesta, un público que baila, una banda que toca con solvencia y placer, y la certeza de que Latinaje, cuando vuelve, no vuelve a repetir: vuelve a decir algo nuevo con la misma identidad. Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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NATURALMENTE ETERNO

El documental “Vibrar el aire” rinde tributo a Martín Rur y lo vuelve presencia: una obra nacida del amor y la memoria, con producción de Helena Alderoqui y Miguel Rur, y coordinación de post de Julián Rur. Por Gabriela Stoppelman – El Anartista Es difícil hablar sobre la eternidad, lejos de las extorsiones o las promesas de más allaes en las religiones instituidas. Sin embargo, cualquiera que no se haga demasiado el tonto, sabe de qué se trata. Los días del calendario caen, las cronologías ceden en los transcursos como elástico vencido que ya no puede sostener la consistencia de la pretina. Y entonces quedamos en la encrucijada. O declaramos un final contundente e inapelable, mientras ante nuestros ojos la materia, el planeta, el aire, las palabras continúan su sinfín de mutaciones y devenires, o tomamos el otro desvío. Allí reaparece lo eterno, no como aquello que dura para siempre, sino en esa modalidad del tiempo que regresa por instantes, siempre de otro modo.  A ese persistente regresar en el cambio Nietzsche lo llamaba el eterno retorno. Pero eso es lo de menos. Podríamos nombrarlo perseverancia, amor o música. Huellas inquietas en el aire una vez vibrado. Danza invisible que se cuela entre nuestros dedos. Memoria porfiada en el futuro. Elija cada quien la denominación que prefiera, siempre se tratará de hacer revolotear la presencia de lo ausente, de mariposear las duraciones con alitas coloreadas, polvo porfiado en el jardín de nuestros días. Vibrar el aire se detiene en la encrucijada y opta por el camino de la eternidad. En off y cada tanto, se escuchan las voces de Miguel y Helena, los padres de Martín. En cámara quedan los testimonios de los compañeros de ruta, los amigos, los fragmentos de conciertos y zapadas. Pero una sabe que ellos están ahí detrás. Y detrás- o delante de todo- está Martín. Tal vez la música y las palabras sean, en su mejor versión, un puente donde lo invisible une las distintas volteretas de eso que llamamos tiempo. Un pasadizo donde todo lo aparentemente quebrado se vuelve continuo. Ojalá. OJALÁ, LA BANDA     “ser como hoja de otoño que vuela sin distinguir que cuando pase este viento no habrá lugar donde ir” (**)  El documental arranca con un primer tramo, donde el aire vibra a infancia en los recuerdos de quienes lo escucharon las primeras veces que tocó en público. Uno cuenta que era chiquito y se había aburrido de la partitura del tango “Volver” y por eso buscaba variaciones. Por su parte, Marcelo Moguilvesky buscaba deslumbrarlo, y “el pibe iba por más”. El cambio y la audacia se parecen tanto a ella. Sí, ahora pienso que la eternidad debe ser una niña o un niño. Uno o una que se cuela en un verano, cuando un grupo de amigos, pibes y casi adolescentes, se juntan para ensayar. La excusa es un piloto de tele que nunca se terminará de hacer. Pero la rampa está construida. Los chicos tienen ganas y hay química. Tres veces por semana durante tres horas se reúnen por gusto. Y la banda sigue tocando. Tres veces por semana, tres horas. Un número más parecido a una cifra que a una cantidad. Algo así pensaban los pitagóricos, un movimiento filosófico, entre los siglos –VI y –V.  Los pitagóricos unieron de forma muy original la eternidad con la música, porque pensaban que la estructura del cosmos es numérica, armónica y eterna. El principio de todas las cosas es el número, que no nace ni muere. Eternos, los números establecen relaciones, tejen. Y eso es el universo, un gran tejido de cifra, la trama de unos tejedores laboriosos. Cifras profundas que hacen depender de sus proporciones a los intervalos musicales. Así, la octava, la quinta y la cuarta revelan la armonía de todo lo que existe, la música de las esferas que pone en movimiento a los astros, o la melodía eterna capaz de restaurar la armonía de un alma triste. De ese modo, conocer y practicar música es una forma de participar en el cosmos eterno. Sin forzamientos, sin sobre intervenciones, con “esa naturalidad física frente al instrumento”, que Juan Raffo vio ni bien conoció a Martín. Pero también con esa energía explosiva, una sensibilidad que acompaña con una sonrisa y ojos brillantes. Yo lo vi tocar, no conocía ni su nombre. Y al salir comenté acerca de la alegría con que los músicos conversaban entre sonidos y gestos cómplices. Una zona donde toda lógica cae a pedacitos había sido revelada. ¿Cómo se podía sonreír mientras se tocaba el saxo?  MÚSICA COSHER(*) “aunque el mundo se caiga a pedazos hay que seguir sonando en todos lados”. Kef: divertido o placentero. Así se llama la orquesta de música klezmer, donde Martín entró para hacer un reemplazo de Iván Barenboim y ni quiso ni lo dejaron ir: “no había duda cuando salió el disco de la orquesta, si había un solo, era de Martín”. Si Barenboim era Batistuta, Martín era Crespo. Transcurrían los tiempos de Bielsa, que nunca los ponía juntos en la selección nacional. Sin embargo, en la Kef, Batistuta y Crespito se acompañaban sin disputas narcisistas. Como dice Moguilevsky “el narcisismo se deshace cuando el músico se concentra en qué puede aportar para la música, no para sí” Y para que ninguna identidad quedara sin mixturar, Martín le ponía rock al klezmer. Jugaba. Distinto, pleno, natural suenan una y otra en los testimonios de quienes tocaron con él. Y aparece el juego. En siglo XVIII, Friedrich Schiller decía que en el juego estético (como la música) el ser humano es verdaderamente libre. El juego reconcilia la sensibilidad, (placer, kef), con la razón (orden, forma). Entonces, la música no es solo entretenimiento, sino una experiencia formativa y filosófica. “El hombre solo es plenamente hombre cuando juega”. Pero Schiller era un tipo prolijito, y se refería al juego armonioso y equilibrado. Una vez más el bigotudo alemán, Nietzsche, verá en el juego musical audacia, la presencia del dios Dionisos, fuerza que rompe el orden establecido,

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Yacaré Manso adelanta en una escucha exclusiva su nuevo disco “Un poco demasiado”

El músico correntino tiene listo su octavo álbum que verá la luz a mediados de 2026. Pero antes, en los míticos Estudios ION, lo presentó ante amigos, colegas y personalidades del medio con una escucha exclusiva y una charla junto al productor Victor Volpi.  Por Florencia Meluso – Fotos: Malú Campello @malucampello Yacaré Manso es un referente de la música litoraleña actual. Afincado hace ya dos décadas en Buenos Aires tiene una extensa trayectoria como músico, productor y agitador cultural. Siempre inquieto, con ideas que materializa con mucha pasión y priorizando la tracción colectiva, nos invita a abrir nuestro corazón a estas nuevas canciones que trae bajo el brazo donde plasma sus sentires en este último tiempo.  “Un poco demasiado” – del grito a la escucha del alma – reza la postal con que fuimos recibidos antes de ingresar al icónico estudio por donde pasaron cientos de figuras de nuestra música popular. El trabajo consta de nueve temas propios, donde el artista vuelve a sus raíces rockeras y a utilizar sintetizadores sin perder la esencia de su región y su fuerte conciencia ambiental. “Un disco que nace en movimiento. (…) Yacaré Manso se entrega a otros pulsos y otras luces, encontrando nuevas formas de respirar la música” concluye la tarjeta. Además, se rodea de invitados de lujo: Kevin Johansen, Vale Acevedo, Los Tipitos, Bersuit y Ave Pez aportan sus colores a las nuevas obras. Después de “Eucalipto” (2023), nuevamente Victor Volpi está al mando de la producción. Con Volpi lograron una sociedad genuina y cercana y un entendimiento que se nota en la búsqueda de este nuevo sonido.“Los buenos días” es el primer adelanto en el que participa Bersuit y que ya está disponible en las plataformas, para ir saboreando lo que será el disco completo. Una canción de redención con las voces de Cóndor Sbarbati y Dani Suárez perfectamente amalgamadas. En cuanto al evento, la escucha se dividió en tres momentos de tres canciones cada uno. El orden no fue el del disco, pero sí hubo un cuidado en los climas. Luego de cada momento, hubo oportunidad de responder a preguntas de quienes estábamos presentes con la moderación de Damián Muñoz. En un ambiente de encuentro, cariño y respeto el intercambio sumó anécdotas sobre la grabación, las letras y la inspiración.  Según el propio Yacaré “Después de llegar al fondo del río, lo único que quería era subir al monte”, esta metáfora que tiene a su paisaje natal como escenario en “Los buenos días” simboliza el tocar fondo hace un par de años y cómo pudo reconstruirse con la música como faro y forma de sanar.  Hay mucho de revisar, de homenajear a personas importantes en su vida (como lo ha hecho otras veces), de resiliencia, de enamoramientos y desencuentros en la obra de este compositor que sigue abriéndose camino. Como dijo también en la charla, no hay una búsqueda de canciones para que suenen en la radio según las tendencias o que cumplen estándares para ser incluidas en una playlist. El algoritmo no manda en la obra que tiene una cuidada estética, arreglos impecables, cuerdas que remiten un poco a aquel primer disco “La corriente” aunque a la vez se despega de esa faceta de folclorista con la que tanto se lo asocia. Yacaré Manso no le teme a lo distinto y a tirarse de cabeza a nuevos sonidos en los que se siente cómodo.  La idea es ir lanzando singles mensualmente en la primera mitad del año próximo hasta llegar al disco en julio. “Todo de mí”, “Antes que salga el sol”, “Once”, “No quiero verte más”, “Puedo percibir” son algunos de los títulos. Habrá que esperar el próximo estreno para seguir degustando este plato que se sirve de a poco y que es puro disfrute.  Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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