Revuelto

“Amigos para toda la vida y toda la muerte”. Dos nuevos libros de poetas necesarios: Lima Quintana, Tejada Gómez.

Leer estas dos novedades no es un ejercicio de nostalgia. En tiempos de dispersión y pantallas, la aparición de Como el sol en el alba, antología de Hamlet Lima Quintana, y Tonada Grande, cancionero de Armando Tejada Gómez, nos obliga a desandar el camino. Revisitar sus páginas en paralelo es asistir a ese histórico «poema contra poema» que los autores recreaban en los escenarios: un diálogo donde las formas diferían, pero el enemigo y el amor por el semejante eran exactamente los mismos.

Por Silvia Majul

El sol que asoma desde la llanura

Irrumpe Como el sol en el alba, una cuidada antología de Hamlet Lima Quintana reeditada por el sello estatal Ediciones Bonaerenses, dentro de la colección Clásicos Bonaerenses. El volumen reúne cinco de sus poemarios centrales y permite rastrear la evolución de una pluma que marcó a fuego la música de raíz: desde la exuberancia de sus primeras metáforas juveniles hasta el pulso seco, lacónico y directo de sus textos tardíos. La poesía de Hamlet nunca fue un ejercicio de torre de marfil. Está empapada de la oralidad de los pueblos, las guitarreadas eternas, el pan compartido y un compromiso político que jamás negoció la belleza.

El periodista y crítico musical Santiago Giordano prologa el volumen y desentraña la identidad profunda de Lima Quintana bajo la clave «poema y canción como una sola carne»: la obra de Hamlet fluye de manera natural entre ambos territorios, y la canción funciona como un destilado concentrado de las mismas inquietudes que el autor despliega, libre de ataduras formales, en su verso escrito. Para Giordano, habitar esa poesía es activar el tiempo: cuando se lee funciona como memoria del pasado, cuando se dice en voz alta todo sucede en presente. Es allí donde el poeta «empuja la metáfora hacia el regreso eterno». Su estampa alta, su frente franca, su digna tristeza y su garbo provinciano lo convierten, a ojos del crítico, en un quijotesco hidalgo caballero de la pampa: «artesano de una obra del tamaño de su esperanza».

Cuyo en la piel y el grito colectivo

Casi en simultáneo, el paisaje cuyano vuelve a hacerse oír con Tonada Grande, la obra de Armando Tejada Gómez editada por el Instituto Nacional de la Música (INAMU). Si la poesía de Hamlet se nutre de la síntesis y el horizonte infinito de la llanura pampeana, la de Tejada Gómez es un torrente épico e incontenible. Este reencuentro impreso devuelve a las manos del público las páginas que musicalizan el territorio, el milagro del agua en el desierto y el sudor de los trabajadores de la viña. Sus textos recuerdan por qué su poesía se convirtió en el manifiesto estético de una América Latina que todavía se busca a sí misma en el canto cooperativo.

Tonada Grande es un cancionero exhaustivo que incluye 37 partituras y 26 obras en versión digital de libre descarga, entre ellas himnos como Canción con todos, Canción de las simples cosas, Canción para un niño en la calle y Los hombres del río. Pero la publicación trasciende lo musical: reúne testimonios de Horacio Guarany, César Isella y Cuchi Leguizamón, y textos críticos del compositor Ramiro González —que analiza la vigencia de Tejada Gómez como «animal poético y político defensor de la voz de los de abajo»—, del crítico Santiago Giordano sobre el nacimiento del Nuevo Cancionero, del cantautor Víctor Heredia y de Teresa Parodi, presente con un poema propio. El cuidado familiar de Gloriana y Paula Tejada ancla todo el volumen en la memoria más íntima del poeta.

Volver a los referentes

Más que dos novedades editoriales, estamos ante la reactivación de un faro necesario. La prueba viva de que, tal como lo prometieron, siguen siendo «amigos para toda la vida. Y para toda la muerte»

Pequeñas Biografías

Hamlet Lima Quintana (1923-2002), el «Quijote» de la llanura bonaerense, fue un prolífico poeta, músico, pintor y militante del Partido Comunista que revolucionó el folclore argentino frente al costumbrismo conservador con metáforas renovadoras en obras imperecederas como «La amanecida» y «Zamba para no morir»; cofundador del Movimiento del Nuevo Cancionero, inmortalizó su hermandad con Armando Tejada Gómez en su libro «Los referentes», y estrechó profundos lazos con las artes plásticas al compartir su camino con creadores como Carlos Alonso, Rodolfo Campodónico, Manuel Oliveira, Jorge Mattalia y Carlos Terribili, pintores que, entre otros, ilustraron su obra. Vivió el exilio en distintos puntos de América y Europa (como sus estadías en Perú y España en 1978, donde fue arropado por Horacio Guarany) antes de regresar decididamente para ser «actor de lo que pasaba en su país». En su tenaz militancia de derechos humanos sumó más de 400 canciones, guiones, 31 libros editados —incluyendo la única biografía del maestro Osvaldo Pugliese— y discos conceptuales como «La Pampa Verde» con Oscar Alem o su última gran obra «La Cantata del Diario del regreso» dedicada al Che Guevara en Cuba; galardonado con el Premio Konex, defendió la esperanza en la palabra reivindicando con orgullo y ternura social el oficio de los poetas populares que, lejos de ser «marginales», eligieron vivir para siempre en la boca del pueblo, como él mismo escribía: “Y sin embargo, lengua, a pesar del parásito mentira, lengua, hay esperanza en la palabra”.

Armando Tejada Gómez (Guaymallén, 1929-1992). Poeta, escritor, locutor y cancionero, autor de piezas emblemáticas de la música popular entre las que se destacan «Canción con todos» o «Canción de las simples cosas» y figura e ideólogo central del Nuevo Cancionero junto a Mercedes Sosa o Oscar Matus, Tejada Gómez fue un artista de un profundo compromiso político, de origen muy humilde y ascendencia huarpe, que debió exiliarse tras ser censurado y perseguido por la última dictadura militar. En este volumen pueden apreciarse su estética e intereses a lo largo de diferentes etapas de su vida, etapas que son explicitadas y recorridas en el prólogo a cargo del periodista especializado Gabriel Plaza. Esta antología reúne los hitos fundamentales que atraviesan poco más de tres décadas de la producción poética de Tejada Gómez. Transcurre entre estas páginas un período central de su producción, en el que se termina de orquestar la intensa polifonía de los intereses humanos que confluyen en su destino de poeta. En Pachamama (1954), Los compadres del horizonte (1958), Ahí va Lucas Romero (1963), Canto popular de las comidas (1974) y Toda la piel de América (1984) es posible percibir también, entre el yo poético y el otro social, una época agitada en la vida de un país que el poeta palpaba insistentemente para cantar su refundación a cada paso.Más de 23 hermanos, una infancia de lustrabotas durmiendo bajo los puentes, lecturas voraces en bibliotecas públicas para eludir el destino fatal de su hermano Toto. “Di con la poesía de frente el día que mataron a mi hermano», recordaba. «Yo no separo al poeta del hombre», escribía.

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