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Camila Campodónico despide el 2025 adelantando su segundo ep

Camila Campodónico despide el 2025 adelantando su segundo ep

Compositora, cantante, guitarrista, docente y actriz, Camila Campodónico concretará el próximo sábado 8 la despedida del año en su faceta solista cuando desde las 21 se presente en la Sala 73 del barrio porteño de Flores. Por Sergio Arboleya La artista aprovechará la presentación en el espacio sito en Bonorino 274 para adelantar el repertorio de “Brota la música”, su segundo ep a lanzarse durante el verano 2026, que registró junto a Juan Manuel Colombo (también productor de este próximo trabajo), Pedro Bragán, Agustín Lumerman y Mariano Ferreyra, el cuarteto que conforma su banda estable y con el que también puso a sonar su primer material “Santa rutina” (2021). “La idea del nuevo disco parte de la certeza de que para mí y ante diferentes situaciones de la vida y hasta diferentes aristas de la propia personalidad, la música me brota desde distintos lugares”, avisa Campodónico sobre el ep grabado en estudio Prisma con Emilio Nicoli como técnico de grabación y producción ejecutiva de Majo Colonna. Desde esa percepción creativa, la intérprete añade que “me gusta pensar en las canciones como en semillitas de experiencias que van quedando y, en un momento, esa experiencia hace su camino, decanta y aparece en forma de canción. Por lo menos ese viene siendo mi proceso con las canciones y mi manera de componer”. “Parto”, “Viento”, “Evaporar” y “Brota la música” forman parte de la continuidad del proyecto en solitario de quien, además, lleva dos décadas como una de las fundadoras y parte del grupo humorístico-musical Ciertas Petunias, coordina el conjunto vocal Cantaratas e integra la compañía de teatro musical para las infancias Ligeros de Equipaje. Para el recital sabatino en Sala 73, a las nuevas piezas se sumarán las registradas cuatro años atrás (“Santa rutina”, “Algo que decir” y “Pan de arena”) y escogidas perlas de su profuso recorrido sonoro que incluye desde música brasileña a cumbias, pasando por el cancionero popular argentino.Las localidades pueden adquirirse por Passline o en la puerta de Sala 73 la noche de la función. Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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MaZaZo Trío: “Escucho voces” en una noche que encendió el canto compartido

MaZaZo Trío: “Escucho voces” en una noche que encendió el canto compartido

Sala llena en la María Remedios del Valle (Hasta Trilce) para el debut de MaZaZo Trío —Natalia Martínez, Cecilia Zabala y Victoria Zotalis— con su espectáculo Escucho voces. Un concierto donde la voz fue territorio común: arreglos originales, juego escénico y un repertorio que zigzagueó entre canciones propias, clásicos reversionados y memoria latinoamericana. Por Ale Simonazzi Entramos expectantes a la Sala María Remedios Del Valle en Hasta Trilce. Desde el fondo de la sala se escucha primero el pulso de las palmas. Entran Martínez, Zabala y Zotalis caminando entre las mesas y la rueda se hace coro, todos cantamos “Tan alta que está la luna” (Quilapayún, 1972). El canto colectivo arma el primer puente: la música como convocatoria, la escena como casa. El clima queda encendido y ya en el escenario Victoria Zotalis abre el libro propio con “Princesa linyera”: fraseo flexible, piano que acuna y esa forma suya de poner imágenes en primer plano. Ahí mismo, Vicky se queda sola y nos regala una irreverente y amorosa lectura de “Here, There and Everywhere” (The Beatles). Se suma Natalia Martínez para el dúo y hacen “Tiburón” (Zotalis): juego rítmico, voces que se muerden y se sueltan. Vuelve el trío con “Inventario” (Zabala) —esa carta sobre aquello que se deja y se lleva en cada mudanza— y la sala ya late al ritmo de la armonía de tres. Después, Zabala + Zotalis firman una “Libélula” luminosa (tema del disco Pendiente, 2008 de Zabala), donde la guitarra se vuelve contracanto de la voz. Llega el primer desvío delicioso: tango. “Arrabal amargo” en versión MaZaZo: arreglos vocales finos, timbres que se persiguen y se encuentran; el arrabal no como postal envejecida, sino como color actual. El momento tanguero sigue con “El aguacero” en la voz de Natalia, de trazo expresivo y presencia escénica. Vuelve el puente Brasil–Río de la Plata con “O amor não vê desordens” (del disco Fronteras, Zabala–Philippe Baden Powell): Zabala y Martínez trenzan fraseos y dejan respirar cada sílaba. Y entonces Cecilia queda sola para una “Volver a los 17” que resignifica el clásico: contrapunto de voz y guitarra, sutileza que estremece, energía honesta y sensible. Para el tramo final, el trío presenta dos composiciones: “Rugido humano” (Zotalis) y “Vientre” (Zabala), la pulsación crece en capas y la noche no quiere terminar. Es domingo, pero nadie mira el reloj. MaZaZo se despide como entró: palmas y canto colectivo. Reaparece “Tan alta que está la luna”. Todos cantamos: “Vamos vida, yo ya me voy, con mi cajita de cuero, te digo adiós”. Pero no alcanza, pedimos más y el trío vuelve para el bis con “Rugido humano” y la declaración queda flotando: el canto como manera de estar juntas. MaZaZo Trío no “muestra” voces: las entrelaza. Y ahí aparece la huella del proyecto —arreglos originales, impronta escénica, voces como instrumento colectivo. Escucho voces es el espectáculo con el que MaZaZo se presenta, un trío de amigas que celebra el encuentro y convoca a transitar paisajes sonoros en comunidad. Salimos a la calle con la sensación más simple: alegría. Tres artistas enormes disfrutando la libertad de habitar el arte, corriendo límites y haciéndonos parte de un menú de canciones deliciosas. Si el debut es promesa, MaZaZo ya cumplió la primera: escuchar voces —y las escucharnos. Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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Músicas y diversión, conjuros para encontrarse en la Revuelto Fest

Músicas y diversión, conjuros para encontrarse en la Revuelto Fest

Por Sergio Arboleya “A malos tiempos, confluencia” podría haber funcionado como revalidado título de la segunda noche del año de la Revuelto Fest que el viernes se desplegó en el Teatro El Alambique con el protagonismo de las músicas del cuarteto folklórico Lo Péz, del cuarteto de Mintcho Garramone, la participación de María de los Ángeles “Chiqui” Ledesma y el estreno de Mazazo Trío. Y para conseguir ese propósito, la apuesta comunicacional independiente y autogestiva de Revuelto Radio sumó el humor y la animación de Gabichu que así integró otro aspecto esencial que habita en el espíritu de una programación cuya fecha de inicio de sus transmisiones por streaming quedó sellada en la noche del 24 de marzo pasado cuando se presentó la grilla nocturna de la emisora con una extensa y cálida velada. “Estamos con más compromiso que nunca para que el arte sea un salvavidas”, expresó Ale Simonazzi, responsable de la diversa programación de Revuelto y mentor de la nave insignia que impulsa todo el entramado de propuestas radiales, dando inicio a una reunión que, tras los primeros esbozos de la charla TED con que Gabichu -anfitrión de la noche- narró avatares de uno de sus oficios como animador de fiestas infantiles, tuvo su primer pasaje musical en las manos y las voces de Martín Miconi, Julio Orieta, Mariano Prosdocimo y Román Giúdice, responsables de Lo Péz y su vigorosa propuesta nativa.“Creemos que estos encuentros son muy necesarios para la cultura, para el pueblo y para nosotros como músicos también”, sintetizaron en medio de un repertorio de zambas, gatos y chacareras como “La manzana”, “Recuerdos” y “Será”, entre más. Enseguida La “Chiqui” Ledesma sumó su portentoso canto al cuarteto para dos homenajes ligados a la admiración y el calendario: “Grito santiagueño” de Raúl Carnota (quien hubiera cumplido años el jueves último) y “Seminare” de Charly García (para celebrarle las 74 velitas que apagó el 23 de octubre). El Mazazo Trío, la atractiva juntada femenina de Cecilia Zabala, Natalia Martinez y Victoria Zotalis se lució en su absoluta premiere antes de saltar a escena el próximo domingo a las 21.30 en Hasta Trilce. Para el cierre y a ritmo de fiesta sin fronteras, Mintcho Garramone abrazó ritmos y geografías en un viaje sensorial que sostuvo junto al guitarrista Cheba Massolo, el bajista Norbi Córdoba y el baterista Raúl Gutta, para combinar desde obras propias (como “Frevinho pa Ramiro”, “Cumbia del amor” y “Mariposa”, por citar solamente algunas) y hasta una personalísima versión de “Los ejes de mi carreta” de Atahualpa Yupanqui. Una de las formas más concretas de sostener Revuelto Radio es con tu suscripción. Sumate y hacé que este sueño colectivo siga sonando: https://revueltoradio.com.ar/banca_a_revuelto/ Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra. Suscribite a YouTube ➯ https://www.youtube.com/@revueltoradio Sitio oficial ➯ https://www.revueltoradio.com.ar Instagram ➯ https://scnv.io/qIfb Mandanos un WhatsApp ➯ https://wa.me/541138040150 ¡Descargá nuestra #APP! ➯ https://scnv.io/nCON

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Cuando el canto se convierte en abrazo: la noche de Cucuza

Cuando el canto se convierte en abrazo: la noche de Cucuza

En una Trastienda colmada, el tango celebró las cinco décadas como cantor de Hernán “Cucuza” Castiello. Invitados, memoria, cruces y canto barrial en una noche que fue abrazo. Por Ale Simonazzi Jueves por la noche en Buenos Aires: Balcarce al 400 late al compás del 2×4. De un lado de la vereda, los clásicos boliches para turistas con entradas prolijas y combis a horario; del otro, La Trastienda repleta de quienes queríamos estar ahí, no como espectadores, sino como interlocutores de una celebración: 50 años de cantor de Hernán “Cucuza” Castiello. En la vereda cruzamos figuras que no querían perderse el festejo: Víctor Hugo Morales, Hernán Casciari, cantores y cantoras que han pasado por el Bar El Faro, como Bárbara Grabinsky, Guille Fernández o Mariana Mazú. Todos allí, convocados por la palabra y la música de Cucuza. Dentro, en el hall, nos recibe una imagen del niño Cucusita en una foto tamaño natural, con corte taza y traje. Primeros pasos de una vida que se entregaría al canto, con una mirada infantil que parece mirar hacia el escenario donde ahora lo esperamos. Al abrirse el telón, aparece ese niño-cantor: Cucuza, con una peluca de corte taza, entonando Cucusita cincuenta años después. La peluca se eleva, y tras el gesto humorístico surge el cantor “descabellado” que conocemos y tanto queremos. “A todos los que acompañaron, los que están y los que no, y por sobre todo al tango”, dice. La voz se quiebra y la sala la sostiene. Y ahí, detrás de esa emoción, está Romina, su compañera de vida y de proyecto, productora de esta noche que no deja nada librado al azar. Cucuza lo sabe y lo siente: su historia también es la de esa complicidad que lo acompaña en cada idea, en cada escenario, en cada sueño hecho canción. En el escenario lo acompañan su hijo Mateo en guitarra, Noelia Sinkunas en piano y Nico Perrone en bandoneón: el “trío inestable”. Inician con temas de sus inicios: tangos —tristes y alegres— que él cantaba desde los cinco años en clubes de barrio. En esa paleta, resuenan instantes de su historia: el canto en el programa de Mareco, donde ganó la tan deseada pileta Pelopincho. El repertorio recorre mojones de su vida: 2007, el año que marcó el inicio del ciclo “El tango vuelve al barrio” en el Bar El Faro de Villa Urquiza. Revive el ritual de inicio de esos encuentros: Cucuza y Mateo, sin amplificación, guitarra y voz, cantan entre el público. Allí, el canto deja de ser espectáculo: es abrazo, piel compartida. Se renueva una vez más el vínculo de cariño y complicidad con el público. Después, todo se vuelve una constelación de amigos y voces. Cada invitado aporta su timbre, su vínculo, su palabra. Él proyecta recuerdos: cantar acompañado de Rubén Juárez, compartir un tema con Charly García, entonar El sueño del pibe con Diego Maradona en la cancha de Argentinos Juniors. Encuentros con el barrio, momentos con su padre Nelson y su abuelo Coté. Las anécdotas aparecen proyectadas en la pantalla y se vuelven relato colectivo. En un momento de la noche, el tango se abre al trap. Cucuza cuenta cómo conoció a YSY A, cómo nació una amistad que hoy los lleva a compartir giras. Entonces llega YSY A al escenario, y las fronteras se disuelven: trap y tango se rozan y dialogan. Esa mixtura se siente legítima, natural, profundamente argentina. Las dos horas ya transcurridas no bastan: todos queremos más. Suben Facu Radice y Cholo Castelo para encender al tango con espíritu rockero: historias de márgenes, guitarras que gritan, canciones de ciudad. Una noche donde disfrutamos de La Chicana, Tango Bardo, Hugo Rivas, Juan Pablo Gallardo, Lidia Borda, Daniel Godfrid, Lucrecia Merico, Cardenal Domínguez, Juan Villarreal y, cuando llega Zorro Von Quintero en teclados, suena No soy un extraño. Se entrelazan mundos musicales y estéticos con una pureza que conmueve. Finalmente, Garúa, el tango que más le gustaba a Nelson, su padre. Cucuza le entrega un ramo de flores a su madre, ubicada como siempre entre las primeras mesas. Late la herencia y el recuerdo del viejo, del abuelo, del barrio, de los que no están. De repente, siento que La Trastienda no estaba llena de espectadores sino de amigos, algunos conocidos y muchos no, pero que sienten cerca a un cantor auténtico, de pueblo, que celebra medio siglo para el tango y por el tango. Técnica, identidad, pero sobre todo honestidad. En esa noche porteña de jueves, el canto fue abrazo, memoria y futuro. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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A los cerros: música, memoria y conversación

A los cerros: música, memoria y conversación

La presentación de A los cerros en el Centro Cultural Borges fue la celebración de un reencuentro en un disco: el del guitarrista salteño Seva Castro y el bandoneonista jujeño Santiago Arias, diez años después de aquella edición que los unió por primera vez, Criollo. Un diálogo renovado entre cuerdas y fuelles, entre paisajes y memorias que siguen latiendo con el pulso del norte.. Por Ale Simonazzi Desde los primeros acordes, se respiró un clima íntimo, casi de sobremesa musical. El bandoneón y la guitarra conversan como viejos amigos que se conocen las pausas, los acentos, las miradas. No hay urgencia, hay respiración. Y en esa calma se abre un universo de melodías profundas, con raíces en los cerros, en la tierra, en la gente que los habita. “Somos los mismos, pero a la vez dos personas totalmente distintas —afirma Arias—. Pasaron diez años, hicimos otras cosas, pero el espíritu sigue siendo el de nosotros. Volver a tocar juntos es reencontrarnos con ese diálogo inicial.” Y es precisamente ese diálogo el corazón de A los cerros. El disco, y su versión en vivo, se sostienen en una complicidad musical que trasciende el tiempo. No se trata de nostalgia, sino de continuidad. “Queríamos volver a hacer lo que siempre nos salía bien —agregó Castro—, tocar folclore criollo con ese estilo contrapuntístico que es tan nuestro, y cuidar el repertorio para que siga teniendo que ver con nuestro norte”. El norte, justamente, es más que un lugar: es una forma de estar en el mundo. A los cerros es un homenaje y una ofrenda. “Encontramos que ese nombre —cuenta Arias— nos resultaba más poético. A los cerros suena como una dedicatoria, una entrega. Y los cerros son algo que nos identifica mucho: son distintos, pero a la vez muy parecidos, como nosotros.” Castro completa la idea con una imagen que queda resonando: “Cuando me vine a vivir a Buenos Aires, lo que más extrañé no fue mi casa ni mi gente, fue no tener cerros. No tengo referencia, no tengo silencio. El cerro te ubica, te contiene, te da un lugar.” Y Arias, que ahora vive en México, sumó una mirada que cruza geografías: “Hay música que no puedo tocar si no evoco el cerro adentro mío. Me crié al lado del Cerro Negro, y eso está en cada cosa que hago. No lo pienso, simplemente aparece. Está en mi forma de tocar, en mi forma de grabar. Es mi paisaje interno.” La presentación en el Borges fue una extensión natural de ese universo. La guitarra y el bandoneón se entrelazaron en un recorrido por las músicas de Atahualpa Yupanqui, los Hermanos Ábalos, Raúl Juárez, Cuchi Leguizamón, Falú y Dávalos, entre otros. Bailecitos, zambas y chacareras se sucedieron con la cadencia de un río que conoce bien su cauce. A diferencia del disco —donde la única invitada es Maggie Cullen—, la noche sumó a Mauro Ciavattini y Víctor Carrión en vientos, ampliando el color y la textura sonora del dúo. Cullen aportó su voz luminosa, y Lorena Astudillo, inmensa, transitó la obra de Carnota y el Cuchi con emoción y fuerza. El cierre fue una celebración colectiva: La Arenosa sonó como un abrazo, con todos los músicos sobre el escenario y el público acompañando con palmas y sonrisas. “Nos alegra coincidir en tanto, después de tanto —nos había dicho Arias—. Hay un plano musical que no tiene palabras, que es puro ser. Eso es lo que sentimos con Seva: la complicidad, el disfrute, el estar en la misma película.” La noche dejó la certeza de que este reencuentro no es un regreso sino una continuidad. A los cerros es música que nace del silencio, del aire alto, de los caminos compartidos. Es una conversación que no se agota: un sonido que nombra el paisaje, que lo honra y lo reinventa. Nos quedamos con ganas de más, pero también con la alegría de saber que a este dúo le apasiona el encuentro, la charla, la amistad. Y cuando hay cerros, música y complicidad, siempre habrá camino por andar. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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El arte de estar donde hay que estar

El arte de estar donde hay que estar

Un encuentro entrañable entre Teresa Parodi y Ernesto Snajer en Café Vinilo, dentro del ciclo Notas de paso en vivo. La palabra, la música y la memoria se entrelazaron en una noche que fue conversación, homenaje y revelación. Por Ale Simonazzi La convocatoria para estar en Café Vinilo era especial. Notas de paso, el ciclo televisivo que Ernesto Snajer condujo durante una década, ahora «en vivo”, brindando la posibilidad de sentir cómo las palabras, las anécdotas y la música se funden en presencia. Un espacio íntimo, como es Vinilo, una sala familiar donde las guitarras descansan cerca de una copa de vino y las historias circulan con naturalidad. Snajer abrió el encuentro con dos temas instrumentales, casi como quien abre una ventana para dejar entrar el aire. Guitarra y loopera bastaron para crear un clima de bienvenida. Luego, con una sonrisa que cruzó toda la sala, presentó a Teresa Parodi, quien se acomodó entre aplausos cálidos y un respeto cargado de afecto. “Parte de mi compromiso lo llevo adelante estando donde creo que hay que estar”, dijo Teresa, y la frase pareció resumir su vida y su obra. La conversación giró pronto hacia el oficio de componer. Snajer quiso saber si había método o rutina en la creación. Parodi, con humor, recordó su casa llena de hijos y que, entre pañales, comida y vida, nunca hubo horarios posibles. “La música aparecía cuando podía, o cuando quería”, dijo. Snajer tomó la guitarra e hizo sonar la introducción de Pedro Canoero. “Una de las más lindas intros que escuché”, confesó. Teresa sonrió: “Esa es mía, cuando era buena guitarrista… después me rodeé de muy buenos músicos y me dediqué más a cantar, perdí algo de técnica”. Entre canciones y recuerdos, la charla viajó a su primera Plaza Próspero Molina, en 1984. Parodi evocó aquella noche con su guitarra y la incertidumbre a cuestas: colegas que le sugerían cantar clásicos del folklore, familia que le pedía interpretar lo suyo. Eligió el camino propio, y no se equivocó: ganó Cosquín y conquistó al público que no la dejaba bajar del escenario. A partir de allí llegaría su primer disco con arreglos de Oscar Cardozo Ocampo, y la anécdota entrañable de la “caja de cartón” donde guardaba sus canciones. “Tenés mucho de esto en la caja”, le dijo Cardozo Ocampo al descubrir temas que hoy son joyas de nuestro cancionero. En ese clima de confianza, las guitarras volvieron a sonar para A la abuela Emilia, y el tiempo se detuvo. La complicidad entre Parodi y Snajer tejía una conversación entre generaciones, una música que se dice con miradas, acordes y cantares. Llegó luego el momento de hablar de Todo lo que tengo (2017), disco que los reunió con Snajer en los arreglos. Sobre Yo tuve un hermano —poema de Cortázar dedicado al Che—, Teresa contó: “La poesía es música. A diferencia de la canción, el poema deja la puerta abierta a muchas músicas. Una mañana, entre mates, la canté, no dejé de cantarla… ahí estaba la melodía esperándome”. Entonces la interpretó, y su voz llenó la sala de emoción… «Yo tuve un hermanono nos vimos nuncapero no importaba.Yo tuve un hermano.que iba a los montesmientras yo dormíamientras yo dormía.» Entre risas, bromas sobre los procesos de grabación y reflexiones sobre los poetas que la marcaron, apareció el nombre de Armando Tejada Gómez, autor de La lucha. “Los grandes poetas escriben para siempre”, dijo Teresa, y en su decir, sin saberlo, también hablaba de sí misma. Y ahí nomás la música para que suene La lucha… «de un lado el jardinero, del otro el asesino» El cierre fue coral: El otro país fue canto compartido. Una celebración del arte como acto de verdad, y del encuentro como forma de resistencia. Hay noches en que la música no solo se escucha: se habita. Y esta, sin duda, fue una de ellas. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Cosecharás tu siembra

Cosecharás tu siembra

Agustina Banegas y una fiesta inolvidable en Galpón B Por Florencia Meluso Foto Diego Nucera Hay cantoras que cantan con el corazón y conmueven con su voz. Pero si además, a ese canto le suman letras sinceras, danza, vestuario despampanante, momentos de intimidad y sorpresa, esa cantora se vuelve ARTISTA. Así con mayúsculas. Lo que Agustina Banegas entregó el viernes pasado en Galpón B fue más que un espectáculo. Ya desde el comienzo sabíamos que iba a haber muchos ingredientes intentando llevar a un escenario porteño lo vivido en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María en enero de este año. Pero lo que sucedió allí fue más que un show explosivo, como anunciaban los medios que se hicieron eco. Fue un despliegue de talento, destreza, ternura y reafirmación de un camino que ya tiene un largo recorrido siendo tan joven y que promete mucho por delante. La noche arrancó con la apertura de Alma Hernández, joven cantora de Ferré (Pcia. de Buenos Aires), seguida de Diego Barrionuevo, oriundo de Morón quien también cantó algunas canciones para preparar el terreno. Estos cantores entibiaron el ambiente para palpitar lo que se venía. La entrada de Agustina y el set inicial se centraron en sus orígenes roqueperenses y las canciones propias que conforman Homenaje, ese primer EP de 2024 que es su carta de presentación. Sentidas letras que honran el linaje, sus raíces, las mujeres trabajadoras y lo esencial. Diego Suárez en flauta traversa se sumó para el huayno “Artesana sin libreto”. Foto Diego Nucera Con una banda de excelencia integrada por Andrés Guagliardo en guitarra criolla, Leo Tegli en guitarra eléctrica, Juan Acosta en bandoneón, Agustín Gaugliardo en batería y dirección musical y Gabriel Monsalve en bajo eléctrico, el lugar podía mutar de un festival multitudinario, a una peña en algún lugar del norte argentino o un reducto íntimo para disfrutar de una copa de vino y comer algo rico. La solidez de los músicos demostró que no había chance de momentos bajos en el repertorio. Agustina llevó adelante la noche con gran profesionalismo. Acompañada en los momentos de danza por 𝐅𝐥𝐨𝐫 𝐂𝐮𝐫𝐚, 𝐆𝐮𝐬𝐭𝐲 𝐏𝐞𝐫𝐞𝐳 𝐲 𝐋𝐚𝐮𝐭𝐚𝐫𝐨 𝐂𝐚𝐥𝐯𝐢𝐧𝐦𝐨𝐧𝐭𝐞, deslumbró con cuatro cambios de vestuario. El mismo de Jesús María al comienzo, luego otro plateado con mucho brillo para el set de malambo fantasía con bombo y boleadoras. Uno muy elegante y negro para cantar “Conmigo y en mí”, un estreno compuesto recientemente, acompañada del gran pianista Leandro “Pitu” Marquesano como invitado. Además se sacó las ganas de interpretar “La última curda”, porque “a los gustos hay que dárselos en vida” dijo. En la sección zambas, hubo de esas que nos sabemos todos, donde el público fue partícipe coreando “Zamba por vos”, “Luna cautiva” y “Balderrama”. Entonces Agustina presentó con mucho orgullo a Agustín Di Nezio de tan solo 7 años que subió al escenario a cantar y llenar el aire de ternura.Vuelve la banda completa para el último tramo con gatos y chacareras que transformaron Galpón B en una auténtica peña con una gran ronda de encuentro. Allí se sumó el violín de Gabriel Cajal para hacer “La Sacherita”. Foto Diego Nucera El final fue una fiesta con una memorable versión de “La sembradora”, esa chacarera que acompaña a Agustina desde que su maestro, el “Negro” Colman se la enseñó de pequeña y que se conviritió en himno. Y hablando de sembrar, qué importante es propiciar estos espacios. Qué importante que las personas que asisten a un espectáculo participen activamente del aquí y ahora. Qué bueno que existan personas como Agustina Banegas que entendiendo el rol que tiene como ARTISTA utiliza todas sus herramientas y su versatilidad al servicio de la emoción, la alegría, la ternura, la memoria y la fuerza. Esto es sólo el comienzo de mucho más por cosechar. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Veinte lunas después

Veinte lunas después

Pasaron veinte años de la edición de Primera luna, Georgina Hassan volvió a iluminar ese repertorio en una noche cargada de emoción en el Teatro Hasta Trilce. Acompañada por una banda exquisita y artistas invitados, revisitó las canciones que marcaron el inicio de su camino, dándoles nuevos sentidos y resonancias. Por Ale Simonazzi Llegamos a Hasta Trilce sabiendo que sería una noche especial. No solo por los veinte años de Primera luna, sino porque las canciones, como los ríos, cambian de cauce y de reflejo con el paso del tiempo. Desde el primer acorde de “Fui a fonte”, tema del folklore portugués que también abre el disco, quedó claro que Georgina Hassan no venía a repetir: venía a renombrar, a dialogar con su propia historia. Las canciones de aquel 2005 se escucharon con la madurez de quien ha vivido, viajado, aprendido, pero también con la misma delicadeza y entrega del inicio. Primera luna —ese punto de partida— nació en un tiempo de incertidumbre: Georgina vivía en Chile, sin muchas certezas y con un puñado de canciones. Fue su hermano, Ariel Hassan, quien cruzó la cordillera para buscarla y proponerle grabar ese primer disco. Aquel gesto amoroso fue el inicio de todo. Desde entonces, la música de Georgina Hassan no dejó de crecer, de viajar, de abrir puertas. Y esta celebración fue también una forma de agradecerle a la vida por aquel comienzo. En esta versión 2025 de Primera Luna, Hassan volvió a estar acompañada por Pablo Fraguela, pianista, acordeonista, arreglador y cómplice musical de siempre. Entre ambos desplegaron una alquimia que fue mucho más que memoria: fue un volver a crear. Canciones que alguna vez fueron refugio, ahora son celebración. El escenario reunió a una formación de lujo:Rafael Delgado en violonchelo, Guido Martínez en contrabajo, Facundo Guevara en percusión, Maritza Pacheco Blanco en violín, y Gustavo Segal —compañero de vida y artesano del sonido— sosteniendo cada matiz desde el audio, logrando que todo sonara nítido, cálido, perfecto.Cada músico aportó belleza, sensibilidad y compromiso, disfrutando de ser parte de un todo mayor. Verlos tocar fue disfrutar de una conversación mágica y exquisita. No faltaron invitados que propusieron momentos de gran emoción. El dueto con Manuel Álvarez Ugarte —en bandoneón— fue uno de ellos: juntos interpretaron una canción inédita de Georgina dedicada a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, con una especial dedicatoria a Teresa Parodi, presente en la sala y a quien todos pudimos aplaudir y agradecer. También fue conmovedor el encuentro con Mishka Adams: dos voces que se fundieron en un abrazo a capella, suspendiendo el tiempo, recordándonos que la música es una forma de respiración compartida. Aún quedaban sorpresas. Lito Vitale se sumó para compartir Jazmín de deseo, canción que Georgina compuso para su hija Viole y para todas las mujeres. Fue un momento de pura emoción: la música convertida en memoria, en legado, en ofrenda.Pero la verdadera epifanía llegó cuando Viole subió al escenario. Madre e hija, frente a frente, se cantaron a modo de abrazo. En ese instante, el tiempo se detuvo. No hubo técnica ni virtuosismo que importara más que ese gesto: la continuidad del amor a través de la música. Veinte años después, Primera luna sigue brillando con la misma luz, pero con una nueva órbita. Ya no es solo el registro del inicio de una artista, sino la constelación de su camino: cada disco, cada viaje, cada encuentro expandiendo el círculo. Georgina Hassan no repite canciones: las vuelve a sembrar. Y lo hace con la certeza de que la música, cuando nace del alma, sigue creciendo, se transforma y nos transforma. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Canciones que se reinventan en el encuentro

Canciones que se reinventan en el encuentro

Reunión de dos referentes de la música uruguaya, Fernando Cabrera y Hugo Fattoruso, en Café Berlín Buenos Aires. Un concierto donde cada tema, aún conocido, pareció nacer de nuevo en la alquimia de este dúo exquisito. El cruce de sus trayectorias se cristaliza también en un vinilo grabado en el Teatro Solís de Montevideo, que ya es parte de la memoria compartida de ambas orillas. Por Ale Simonazzi El encuentro de Hugo Fattoruso y Fernando Cabrera propone un espacio íntimo donde dos trayectorias inmensas dialogan para reinventar lo propio y lo ajeno. Canciones que forman parte del ADN de la música del Río de la Plata sonaron con el aire fresco de lo recién compuesto. Cabrera lo dijo alguna vez: “Una canción no se repite nunca igual”. Y aquí, junto a Fattoruso, esa premisa se volvió manifiesto. Desde el primer acorde, quedó claro que el repertorio elegido no era un repaso nostálgico sino una exploración en presente. Obras de cada uno se volvieron terreno común, campo de juego para la relectura. A Fattoruso lo disfrutamos al cantar y quedamos cautivados cuando en el piano, el teclado o el acordeón, despliega su infinito mapa de ritmos que le aporta nuevas capas a la poética precisa de Cabrera quien, con su voz que talla la palabra como piedra y con su guitarra inconfundible, abrió ventanas insospechadas a la música de Hugo. Lo vivimos como lo que fue: un privilegio. No asistimos a un concierto: fuimos testigos de la creación en vivo, del momento exacto en que una canción vuelve a existir. Dos nombres fundamentales de la música uruguaya nos regalaron «nuevas canciones que ya escuchamos». En 2024, los músicos iniciaron estas presentaciones en el Teatro Solís de Montevideo, parece increíble, pero no habían compartido un proyecto en común hasta ese momento. Según cuenta Hugo, la idea fue de Javier Celoria, productor y gestor cultural. “Cuando se juntan dos artistas surge algo que no es ni uno ni el otro. Es lo más lindo: lo extraño, lo nuevo”, afirmó Cabrera en una entrevista en el diario El País de Uruguay, como prueba de que el todo es siempre más que la suma de sus partes. Fue precisamente en el Teatro Solis donde se grabaron los temas que integran el vinilo Cabrera-Fattoruso recién editado. Los conciertos en Café Berlín ofician de presentación del disco. La noche propuso climas diversos: introspectivos, festivos, llenos de complicidad. En cada pasaje había miradas, gestos, que revelaban no solo respeto mutuo, sino el disfrute genuino de estar tocando juntos. “El tiempo está después”, “Alas blancas”, “Viva la patria”, “Día después”, “La garra del corazón”, «Desterrado”, fueron parte un repertorio cuidadosamente elegido . Al final del concierto quedó la certeza de que hay discos y conciertos que no solo registran canciones, sino que construyen memoria: memoria de una música que cruza orillas, que hace de la amistad un gesto estético y convierte lo ya escuchado en novedad. Cabrera y Fattoruso son muestra de la identidad de nuestra música popular del Río de la Plata, música que sigue dialogando consigo misma y con quienes nos dejamos atravesar por ella. Como lo hacen estos dos maestros que -juntos-, eligen aprender, reinventar, mantener encendida la llama. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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Juana Molina lanza “Siestas ahí”, primer adelanto de Doga

Juana Molina lanza “Siestas ahí”, primer adelanto de Doga

Después de siete años sin publicar canciones inéditas, Juana Molina vuelve a sorprender con un nuevo single que ya está disponible en todas las plataformas digitales. La pieza se titula “Siestas ahí” y abre el camino hacia Doga, su octavo álbum de estudio, que verá la luz el próximo 5 de noviembre bajo los sellos Sonamos y RGS Discos. Enigmática e imprevisible, Juana entrelaza texturas sutiles y orgánicas, con palabras que emergen como capas concéntricas sobre una armonía sobria, generando esa atmósfera única que la distingue: familiar y sorprendente a la vez, capaz de transportar hacia otra dimensión. Doga es un disco que le llevó casi seis años de cocción: “Fue como preparar una comida para seis comensales con ingredientes como para un batallón”, confesó. Reunirá 10 composiciones distribuidas en un vinilo doble de 45 rpm, con un arte de tapa creado por Alejandro Ros. La obra concentra todas las cualidades que hicieron de Juana una artista irrepetible: melodías imprevistas, sonidos etéreos, gestos mínimos y sutiles, repetición como estética y letras que dialogan con la emoción más honda. La presentación oficial será el viernes 21 y sábado 22 de noviembre a las 21 h en La Trastienda (Balcarce 460, CABA). Juana Molina, nacida en Argentina en el seno de una familia de artistas (su padre, Horacio Molina, cantor de tangos; su madre, la actriz Chunchuna Villafañe), descubrió la música desde niña. Tras un paso exitoso por la televisión, decidió dejarlo todo y apostar a su verdadera pasión: la creación musical. Desde entonces, construyó una trayectoria admirada en todo el mundo, fiel a una estética que no imita ni se deja encasillar. Como señaló el New York Times: “Molina no imita a nadie. Ella se divierte demasiado siendo ella misma”. Con Siestas ahí y el inminente Doga, Juana Molina reafirma su lugar como una de las voces más originales de la música contemporánea. Suscribite a #Youtube.  Mandanos un whatsapp ➯ Acá

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