Vivir así – Barbarita Palacios

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Vivir así – Barbarita Palacios

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    Barbarita Palacios es hija de Egle Martin —figura central en la investigación y difusión de los ritmos afroargentinos, compositora admirada por Piazzolla— creció entre tambores, canciones y una casa donde la música era una forma de vida. Esa herencia no la aplastó: la procesó a través del rock, primero con Semilla, banda seminal del folk rock con estética grunge, y luego en una carrera solista de la mano de Gustavo Santaolalla, con quien editó Si Va (2016) y Criolla (2021). Vivir así es su tercer disco solista y el primero que produce ella misma junto a su banda: Javier Casalla en violín, Nicolás Rainone en teclados y su hijo Lucero Carabajal —nieto de Cuti— en percusión y bases. Fue el propio Santaolalla quien los empujó a hacerlo solos al escuchar los demos: «Háganlo ustedes. ¿Para qué están buscando un productor?»

    El disco abre con la canción que le da nombre y la pregunta que lo sostiene: ¿cómo voy a hacer para poder con lo que soy? Barbarita describe sobre una guitarra furiosa este presente roto, hecho pedazos, pero en el que algo nos ilumina —quizá la fuerza misma que inspira la canción— para vivir así. Un comienzo que instala el tono del álbum: rockero, diverso, en constante búsqueda.

    Esa búsqueda se despliega en distintas capas donde lo acústico convive con la electrónica y los cambios de clima ocurren incluso dentro de un mismo tema. En «Alfarero» —música de Egle Martin, letra de Armando Tejada Gómez— la base electrónica del inicio trae con sonido actual una canción de profunda raíz, hasta que un freno abrupto deja a la guitarra en su versión más tradicional antes de que irrumpa nuevamente el loop. Un revuelto muy bien logrado que imprime sello personal a las Coplas del alfarero, con la voz potente de Luciana Jury sumando otro color. «Mi amor» arranca como una cueca de espíritu Violeta Parra —voz y guitarra solas, un respiro dentro del relato sonoro— antes de derivar hacia un paisaje electrónico que ironiza sobre la inteligencia artificial en el arte. Ese equilibrio entre texturas, grabado por Rainone, Casalla y Francisco Demichelis, mezclado por Matías Sznaider y masterizado por Daniel Osorio, no suena a producto terminado sino a proceso vivo. «Arriba el amor», en cambio, nació del calor de la calle: Barbarita la escribió después de las primeras marchas antifascistas y terminó siendo elegida como imagen institucional de la Marcha del Orgullo 2025. La canta junto a Barbi Recanati y tiene esa temperatura de las canciones que la realidad reclama antes de que uno sepa que las está escribiendo.

    El aporte de los invitados es decisivo en la identidad final de cada canción. A los nombrados se suma la versión de «Motor Psico» de Los Redondos, con el clarinete de Melingo atravesando una atmósfera totalmente electrónica, imperdible. «Mestizo», de Edelmiro Molinari, cobra otra dimensión con Ricardo Mollo en voces y guitarras. Y el cierre del disco, «Baguala desesperada», con León Gieco y Gustavo Santaolalla, es una plegaria colectiva.

    Vivir así es un disco para la escucha atenta y sensible —para dejarse vibrar con el ritmo y quedarse un rato en la poesía. En un momento en que la urgencia del presente podría derivar en consigna, Barbarita elige la canción. Y la canción le alcanza.

    Ale Simonazzi