Manu Estrach es porteño, guitarrista, cantor y docente de canto. Arrancó en dúo con Sebastián Tozzola, lanzó en 2024 Nombrarse, su debut solista, y hace un año se mudó a Barcelona. Yendo así es el disco que nació del otro lado, y él lo define con una imagen: ir más liviano.
Grabado en cinta de 24 canales, en vivo, sin edición digital, sin red. Co-producido con Theo Monteillet y Matteo Olivero —también a cargo de la ingeniería de sonido—, el proceso apostó por el gesto humano, la respiración compartida entre músicos y la belleza de lo irrepetible. Lo que quedó grabado, quedó. Esa decisión no es nostalgia ni capricho técnico: es una posición sobre el tiempo y la escucha. En este sentido, Yendo así tiene su edición en vinilo para quien disfruta de este ritual.
Los músicos que lo acompañan son parte del sentido del disco. En Barcelona conviven la contrabajista y cantante Magalí Datzira —compañera de Manu, formada en la Sant Andreu Jazz Band, con dos discos propios que dialogan con el jazz, el R&B y ecos mediterráneos—, la pianista Lucía Fumero —hija del contrabajista Horacio Fumero, con raíces argentinas y suizas— y el canario Martín Leiton y el pianista venezolano Antonio Mazzei. A esa comunidad iberoamericana radicada en Barcelona se suman el riojano Juan Arabel, cantautor que trabaja desde las raíces del noroeste —vidala, chaya—, y la cordobesa Carolina Merlo, cantante y guitarrista con trayectoria entre Argentina, Canadá y México.
El repertorio combina composiciones propias con canciones del acervo popular latinoamericano —zamba, huayno, tonada— abordadas no como representación de territorios sino como un mapa vivo de memorias que viajan entre culturas. El disco abre con el tema que le da nombre: guitarra y voz contando lo circular de la vida, el volver en otras vidas tal vez con las mismas heridas. Le sigue La rosita blanca, donde la poesía canta a la naturaleza, y Farigola, con un aire al modo de cantar de Edgardo Cardozo, uno de los formadores de Manu. Hay una hermosa versión de Cartas de amor que se queman de Leguizamón y Castilla en guitarra y contrabajo junto a Datzira, y El canto de ordeño del maestro Antonio Estévez, que deja ver la versatilidad y profundidad de la voz de Estrach sobre el piano de Mazzei. Que tu boca con mi boca, Huanceñita caprichosa, Bandera, La única que ilumina: temas cuidados, bellos en contenido y continente. Y hay lugar para una canción en catalán, Les paraules, junto a Magalí Datzira —un gesto que dice dónde se está parado hoy.
Más que un lanzamiento, Yendo así propone una experiencia de escucha que invita a bajar la velocidad y volver a encontrarse con el tiempo real de la música.
Ale Simonazzi
Manu Estrach








