Karina Beorlegui es pionera del puente entre el tango y el fado en Argentina , un proyecto que no se agota en la fusión ni en el capricho estético, sino que tiene la consistencia de una búsqueda de más de veinte años. Desde entonces construyó una obra que conecta los dos géneros portuarios por excelencia —el de Buenos Aires y el de Lisboa.
Hoy como ayer es su quinto disco y el primero que registra con plena claridad su voz como compositora. El trabajo es resultado del camino conjunto de años junto a Alejandro Bordas —producción musical, arreglos y guitarra de siete cuerdas—, Nacho Cabello —guitarras portuguesa y criolla, y arreglo en el tango «Einstein y Chaplin»— y Nahuel Larisgoitía en guitarra criolla. Lo que se buscó desde los arreglos fue el amalgama de la sonoridad más bien aguda de la portuguesa con el registro más amplio de la guitarra de siete cuerdas, para sintetizar lo portuario inherente del fado y del tango. El resultado suena a instrumento afinado con paciencia.
El repertorio convoca clásicos y los reescribe desde adentro. Tangos como «Niebla del Riachuelo» o «Caserón de tejas» conviven con la intervención de la métrica yupanquiana en «Los ejes de mi carreta», donde las glosas del fado menor reescriben el paisaje de la milonga. Esa idea nació del intercambio con Paulo Valentín, fadista portugués que pasó por el Festival Porteño de Fado y Tango: él propuso meter las estrofas de esa milonga de Atahualpa en un fado; años después Karina lo llamó para hacer el camino inverso, y le pareció genial.
El tango que da nombre al disco, «Hoy como ayer», es de autoría de Beorlegui junto a Bordas, y reafirma su rol ya no sólo como intérprete en el tango de este siglo. «Einstein y Chaplin», su primer tango propio, es una composición que viene trabajando en el vivo desde hace tiempo y a la que le llegó el momento de ser grabado. La apuesta de la sonoridad buscó que se pudiera pasar de un clásico a un tango suyo sin que se sienta diferencia: un puente donde haya un diálogo entre el pasado, el presente y, en proyección, el futuro.
Hoy como ayer suena a síntesis sin cierre, una foto de un momento particular en el que se plasma la Beorlegui compositora. Un disco que mira hacia atrás con la misma intensidad con que proyecta hacia adelante, y que encuentra en la guitarra el lenguaje más preciso para esa doble temporalidad. La intimidad del cuarteto le da al material la escala justa para que la voz, una vez más, lo llene todo.
Ale Simonazzi
Karina Beorlegui








