Este nuevo disco de Beto Caletti es una invitación abierta en el que la música conversa. Diez composiciones originales, de raíz brasilera, con el oficio, estudio y cariño que por esos ritmos tiene Beto.
A diferencia de sus discos anteriores, Beto deja por un rato las letras y va por la composición instrumental. De todas maneras, los temas son “cantables”, nos invitan al convite de melodías y disfrute. A partir del trío con Caletti en guitarra y composición, Guido Martínez en bajo y Diego Alejandro en batería, se abre una paleta de colores que va apareciendo por capas.
En ese juego de timbres, los invitados son un lujo y, sobre todo, una celebración. Juan Pablo Di Leone y Midori Okamoto en flautas, Bernardo Monk en saxo soprano, Ayumi Kobayashi en clarinete y Franco Luciani en armónica: cada uno entra en distintos momentos, con su sensibilidad, sin “solos para lucirse”, aportando a una identidad que siempre sigue siendo Caletti. Y aunque el disco sea instrumental, hay voces: la del propio Beto y la de la querida Mishka Adams, sutil y exquisita, funcionando como un instrumento más que se suma al convite.
El material fue mezclado por Javier Mazzarol y masterizado por Gustavo Segal, un combo que permite disfrutar los detalles: el aire entre instrumentos, los ataques suaves, el pulso exacto con el que cada color se acomoda en la escena sonora. Las fotos del arte son de Camila Navarro.
Beto Caletti tiene una obra marcada por la diversidad, pero en la que es fuerte su dedicación a investigar y enseñar guitarra brasilera (editó tres libros). Iván Lins lo dijo de un modo perfecto: “camina por sus influencias brasileras mejor que muchos brasileros famosos”.
El Convite es para darse el tiempo de disfrutar de la música instrumental. No hay letras, pero hay abrazo. Es cuestión de cerrar los ojos y que nos llevé la música.
Ale Simonazzi
Beto Caletti









