Revuelto

¿La música nos está aplastando el cerebro? Pesoa en El Desconcierto.

Un video titulado Música para no pensar disparó el comentario de apertura en El Desconcierto, el programa que se emite todos los domingos de 10 a 13 por Revuelto Radio.

Quique Pesoa arrancó el programa con una pregunta incómoda sobre la música que consumimos, los algoritmos que la moldean y lo que eso le hace a nuestro cerebro. Y anticipó el riesgo de plantearla: que suene a «viejo de mierda quejándose de la música de ahora». Por eso aclaró desde el arranque que acá hay algo más que nostalgia.

A continuación, y a pedido de oyentes, el comentario completo:

En el mientras tanto, esto de la pantallita, esto de los seis segundos que pasan cuando estás scrolleando, esto de que si a los seis segundos no te llamó la atención, pasa a otro scroll. Seis segundos… esto dice un un vídeo que ví y que le pedí a la inteligencia artificial que me lo pase a texto. Luego le pedí que haga una interpretación, para ver qué decía, para ver cómo interpreta esto titulado «música para no pensar». La inteligencia artificial me contesta y me dice: el autor sostiene que la música actual no es arte, sino un producto neuroquímico diseñado para una mente que ha renunciado a la profundidad, define la situación como una involución cognitiva planificada y una homogenización del espectro sonoro, donde la melodía y la lírica han muerto bajo el autotune.

Basándose en estudios de la Universidad de Viena, afirma que la música es ahora más simple, ruidosa y pobre en vocabulario, con un 40 por ciento menos de variaciones tonales que en los años 70. La industria busca activos financieros predecibles, mediante la compresión de la sonoridad, eliminando rangos dinámicos para un cerebro en vigilia pasiva. El algoritmo de TikTok ha reconfigurado la dopamina del cerebro.

Si no hay un estímulo masivo en seis segundos, el usuario pasa al siguiente contenido, lo que obliga a los productores a eliminar introducciones y desarrollar estribillos eternos. Esta glucosa digital deja al oyente desnutrido. El discurso advierte que la música simplificada sólo activa el sistema límbico primario, mientras que la compleja fomenta la resolución de problemas y la empatía.

Quien acepta canciones basura, por pereza mental, terminará aceptando discursos políticos totalitarios al perder su capacidad de filtro. Además, vuelve a Forster, la desaparición de la metáfora y el uso de letras literales y crudas eliminan el misterio, incapacitándonos para entender realidades complejas. Finalmente, el autor propone la escucha activa como un acto de rebelión política y una forma de recuperar la soberanía del oído frente a la dictadura de lo mediocre impuesta por los algoritmos de Silicon Valley.

Puntos clave y planteamientos importantes.

Los argumentos del autor se pueden agrupar en cuatro ejes fundamentales.

1. Degradación técnica y artística. Simplicidad sistémica. Se ha reducido drásticamente la variedad de acordes y la complejidad armónica ha sido sustituida por el loop infinito.

2. Uso del autotune. No se usa por estética, sino como una corrección robótica para ocultar la mediocridad acústica y la falta de talento real.

3. Obsolescencia programada. Las canciones duran menos de 3 minutos porque las plataformas pagan por reproducción, no por calidad, lo que fragmenta la atención humana.

4. Impacto neurológico y cognitivo. Atrofia mental. La música ultrasimplificada contrae la materia gris y entrena al cerebro la impaciencia crónica buscando gratificación instantánea, el estribillo inmediato, sin esfuerzo.

5. Pérdida de pensamiento abstracto. Al reducir la lírica a pocas palabras sobre sexo y consumo, se castra la capacidad emocional y la posibilidad de procesar conceptos complejos o éticos.

6. Control social y político. Domesticación masiva. La industria utiliza la música para mantener a las personas en su lugar a través del ritmo y el entretenimiento de baja intensidad. El ruido contra la reflexión. Se evita el silencio porque es el laboratorio de la insurrección. El ruido constante de fondo impide que el individuo piense por sí mismo.

Este análisis lo hicieron Gonzalo Gesualdo y Mercedes Pesoa. Les mandé el audio, le pidieron a la inteligencia artificial que lo pase a texto y después que lo analice. Y la verdad, esto me hace pensar mucho. Fíjate cómo la inteligencia artificial logró armar un corpus pequeño que yo puedo compartir con vos porque me pareció interesante. Porque acá hay un alegato en contra de esta música que va simplificando las cosas y nos aplana el melón.

Revuelto Radio — Abrazo de música y palabra.

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